A destiempo.

Al fin estaban juntos, todo iba genial entre ellos, sabía que había tomado la decisión adecuada, pero sabía cual había sido el precio a pagar. El precio por poder volver a tomar una decisión, ese tipo de decisiones que no crees que son tan importantes, ese tipo de decisiones que te marcan la vida y que ya no puedes dar marcha atrás, lo hubiera destruido todo, todo por conocer a la persona equivocada en el momento preciso, todo por encontrar a la persona perfecta en el momento menos oportuno.

Pero no podía evitar pensar en su otra parte, su otro yo, al que dejó al otro lado de esa decisión, su duplicado, al que no podía ver y con el que no podría contactar nunca, llevaba la vida que eligió, la vida gracias a la cual, tarde, se dio cuenta de que no había elegido correctamente, si su otra parte no se hubiera equivocado, no habría habido acierto tampoco.

Vender tu alma, vender un duplicado de tu alma, con tal de no destruir a una familia a la que quería como propia, con tal de tener alguna oportunidad con la persona perfecta en el tiempo adecuado, era una pesada carga.

Tal vez tendría que haber asumido su derrota y huir, es muy posible que su duplicado hiciera eso, huyera, y los dejara a todos, al final, todo el mundo sabe si realmente es feliz o no, sopesas si en esa situación lo volverás a ser y si no es así, no hay mucho más que decir.

No tenía muchas noticias de su otro yo, su marido no le daba mucha información, decía que era confuso, que no le gustaba ver la tristeza de su duplicado, que prefería llegar a casa y ver la alegría de la misma cara, en una situación totalmente diferente. La duda ganaba la batalla en algunas noches, tenía la sensación de que no eran exactamente iguales, que una parte se había quedado con el espíritu de lucha, y que otra al final, había considerado el bien común por encima del suyo propio. Era cierto que no se iba a presentar más veces la misma solución, pero no entendía como no se iba, como seguía aguantando, se preguntaba si realmente seguiría así toda la vida.

Tenía la sensación de haberse traicionado de la peor manera que se puede traicionar a alguien, de haberse perdido.

Con aquella idea que se hizo tangible, en el mismo momento que se le presentó la oportunidad de cambiar una decisión, solo una, de volver al pasado de nuevo, de cambiar de parecer en una cosa, y decidirse por algo que en el pasado, no se podía ver, no se podía intuir, y que solo se podía decidir desde el presente.

A cambio de dejarlo todo igual, solo se añadiría otro ser humano idéntico, y se introduciría aquí, en el presente, para que atrás, donde él quisiera, en el punto justo de una decisión equivocada pudiera retomar su vida. Para que decidiera que hacer, en una partida en la que ya conocía sus cartas.

Saludos,
YoMisma

P.D.: Inicio una categoría con relatos de ciencia ficción... Es el primero, no seais muy duros :)

10 comentarios:

el_lector_sin_lectura dijo...

Ciencia ficción¿?¿?¿? Vamos y vamos... me ha gustado no esta mal.. pero esperaremos a ver toda la serie para opinar...

Stanley Kowalski dijo...

Bueno, ya las relaciones humanas son tan controversiales que parecen ciencia ficción, pero este relato me gustó mucho.

Te agradezco tu visita, sos muy amable.

BESOTES.

YoMisma dijo...

ups!

Toda la serie... ?¿?

Por ahora no hay más ^^

Y ciencia ficción porque se hace un duplicado y hay una especie de salto en el tiempo...

:S

Saludines XD,
YoMisma

Capitán Clostridium dijo...

Seré duro, me ha encantado. Como está contado y, sobre todo, el tema, el de las decisiones que navegan por mi cabeza. ¿Quién pudiera saber alguna de las cartas? Ojo, no todas. Alguna carta se la dejo mover al destino.

Artabria dijo...

ePues para ser el primero está muy bien, nadie diría que eres novata. Enhorabuena!!!

Inner Girl dijo...

Queremos más.

Así que no está naaaaaaaada mal. ;)

alma máter dijo...

Buens historía!! te seguiré para no perderme el resto.

Un beso.

Laia... dijo...

Nena, eso no es ciencia ficción... Al final, todos perdemos a nuestro otro yo por el camino...

Como te lo digo dijo...

Me encanta! Ficción y realidad en un mismo relato.

Yo también te sigo ;) espero la segunda parte.

Un abrazo muy fuerte!

Inagotable dijo...

Como siempre te había leído cosas personales de tu vida, me había perdido completamente hasta llegar al PD xDD