Estoy sola en casa, ParejaEstable se ha ido a jugar al ping-pong y me he quedado aquí, como dueña y señora de la casa, no tengo mucho más que hacer que mirar a ver si germinan de una vez los tomates, me he pasado por delante de un espejo y me he visto la cara, o lo que se puede intuir de ella, tengo el flequillo demasiado largo, en mi habitual locura, he decidido que la mejor solución es cortar por lo sano y dejarlo un poco más decente.
Voy a buscar las tijeras.
Las tijeras es de esas cosas que compartimos ParejaEstable y yo, cuando nos vinimos a vivir juntos cada uno se trajo las suyas, pero llegó Mascota y como más que un perro parece una oveja, decidí ceder las mías para labores de peluquería canina y apañarnos con las de ParejaEstable los dos.
La idea en un inicio es muy práctica, y ya parecía en exceso tener unas tijeras por cada uno de los componentes de la unidad familiar, en la práctica, nunca soy capaz de encontrar las dichosas tijeras, si está ParejaEstable se lo digo y remueve Roma con Santiago hasta que da con ellas, pero estoy sola, así que las tendré que buscar yo.
Empiezo por los lugares lógicos, los baños, mi mesita, la mesa del ordenador... Nada, no están, miro en sitios en los que no deberían estar, pero conociendo nuestro orden nadie pensaría que es una locura buscarlos por ahí también, nada. ¿Donde narices pueden estar? Vuelvo a buscar por los sitios en los que deberían estar, no soy muy buena buscando y hay veces en que las cosas están delante de mis narices y no consigo verlas. Nada.
Solo me quedan los cajones, en los mios, seguro que no están, al fin y al cabo las tijeras no son mías, ParejaEstable aún no se ha acostumbrado a dejarlas también a mi alcance, así que ni idea de donde pueden estar, empiezo a rebuscar entre sus cajones.
En los cajones que deberían estar, tampoco aparecen.
Podría dejarlo aquí, de todas maneras seguro que me hago un estropicio y si no las encuentro seguro que es una señal para no acabar totalmente trasquilada, pero ya es tarde, tengo que encontrarlas, voy a mirar al cajón de los calcetines de ParejaEstable, tampoco, sigo buscando entre sus cosas, a ver si por arte de magia aparecen.
Ahora lo recuerdo todo, a mi no me gusta buscar entre las cosas del resto de la humanidad, no me gusta saber lo que guardan y mucho menos enterarme de que son esas cosas, esta búsqueda se a vuelto peligrosa, he encontrado algo, algo que estaba escondido y fuera de mi alcance, algo que no debería haber encontrado ni saber de su existencia, algo que indudablemente lo cambia todo.
Y ahora... ¿Qué hago? ¿Recrimino y me descubro? Me callo, me mantengo en silencio y me oculto a mi misma la realidad... ¿Para siempre?
Saludines,
YoMisma
P.D: Solo es un relato! Por si no os habéis dado cuenta de la etiqueta :P
Redes sociales
Hace 3 semanas