“Lo que llamamos azar solo es la causa ignorada de un efecto conocido”
Francois-Marie Arouet

¡Toma ya!
Si es que os lo tengo dicho, ni es bueno meterse en conversaciones ajenas ni ir por la vida leyendo lo que ves escrito por los sitios, porque luego te sorprendes leyendo cosas que al fin y al cabo ni habías decidido leer y con lo que esto lleva consigo también, de repente, en horas de curro o cuando realmente puede ser que estuvieras haciendo cosas más o menos importantes, se te va, se te va la ollita y te quedas pensando directamente en eso que hemos leido…

Yo lo he leido en el calendario de mesa que tengo, valga la redundancia, encima de la mía, de mi mesa, por supuesto, es del 15 de enero del 2006, ya sé lo que vais a decir, está caducado, pero mira… ¿una reflexión caducada… es tan válida como una actual?

¿Es una reflexión? ¿O simplemente es una comedura de tarro que no dice nada?


Y de paso otra… No sé para que doy consejos, soy la primera que los incumple…


“Recogéis a un perro que anda muerto de hambre, lo engordas y no os morderá. Esa es la diferencia más notable entre un perro y un hombre. “
Mark Twain

La era digital

Ni más y menos, vivimos en un mundo en el que la única cosa que necesitas para hablar con quien quieres es coger un aparatito y darle a un botón, lo tienes ahí para lo que quieras, si estas triste, tienes a alguien que te anime, si estás contento, puedes compartir tu alegría con las personas que más quieres e incluso si se te ocurre ponerte a hacer lentejas, que puede ocurrir…, coges el aparatillo y llamas a mamá para que te lo explique paso a paso mientras tu vas cocinando.

Es una maravilla, cuando mi madre era joven, solo había un teléfono en toda su calle, lo tenía el vecino rico, y todos los demás iban a su casa a llamar o a coger el teléfono cuando alguien los llamaba. La verdad es que aquel tío tenía una santa paciencia, porque el hecho de tener teléfono le daba la oportunidad de estar de encargado de las llamadas de toda la calle, aunque, también es cierto, que por aquel entonces solo se llamaba para las cosas MUY, MUY importantes, dicho de paso, nadie llamaría para preguntar como se hacen las lentejas, es más antes era una vergüenza que una mujer hecha y derecha no supiera hacer lentejas ¡Cómo ha cambiado la vida!

Pues en este maravilloso mundo de oportunidades en el que todo se tiene a mano, y puedes hablar con quien quieras con solo proponértelo, en estas circunstancias tan favorecedoras, perdí el móvil. ¡Perdí mi interfaz de comunicación con el resto del planeta!

De primeras ni siquiera me di cuenta, a las 16.00 se lo encontró la chica de la cafetería y llamo a mi casa, mi madre le sonaba la conversación a chatarra y lo primero que pensó es que la que había perdido el móvil era mi hermana, no preguntéis como llego a esa conclusión porque a mi casa llamaron desde mi teléfono, el caso es que interrogó a mi hermana, pensando que ella no quería confesar porque se había gastado una pasta el día anterior en uno de esos aparatos. Al final llegaron a la conclusión de que era el mío el que andaba por el mundo sin su dueño… Y en este momento fue cuando empezaron los intentos por “contactar” conmigo.

Yo no me enteré de que lo había perdido hasta las 18.00 que lo eché en falta yo solita, normalmente antes de salir del curro hago inventario a ver si me llevo todas mis pertenencias, en esas dos horas, nadie supo como llamarme si no era a través del aparato que no tenía.

Trabajo en una empresa en la que mi mejor amigo trabaja una planta por arriba de mi, a mi noBio lo tengo en la puerta de enfrente de mi despacho, y ambos tienen teléfono, mi hermana posee los teléfonos de los dos, tiene confianza para llamarlos a los dos, aún así con su interfaz nuevo, en ese momento no disponía de los números de teléfono que hubieran hecho muy fácil la tarea de encontrarme, así que no fue capaz de localizarme antes de salir del curro, a eso de las 18.30, dicho de paso, en el curro tengo Internet, otro de esos inventos con los que se supone estoy en contacto con la gente en tiempo real... Logré hablar con alguien de mi familia a eso de las 20.00 una buena hora, teniendo en cuenta que desde que se perdió mi interfaz hasta que contacte con la familia solo habían pasado cuatro horas, en un mundo en el que todos estamos conectados…

Hoy he recuperado el dichoso aparato, tengo una llamada perdida de todo aquel que se enteró y quiso comunicarme que sí, que efectivamente yo había perdido el teléfono, en serio, ¿no se les ocurre otra forma de localizarme que llamarme al único aparato del mundo que saben que no llevo encima?

Supongo que hemos avanzado mucho, supongo que tenemos una tecnología con la que hace 30 años ni siquiera se pensaba… pero… con tantos avances nuestras neuronillas han cogido culo, y les pesa tanto, que en el momento que nos quitan el camino que siempre utilizamos para hacer una cosa… pues eso, que no tenemos ni la más remota idea de cómo seguir.

De todo esto solo se desprende una conclusión ¡Cuida tu móvil! Al fin y al cabo, solo lo vas a tener a él como te pierdas, y él solo te va a tener a ti como tú lo pierdas.

Hogar… Dulce hogar…

Aunque quede religioso de más, este fin de semana me he sentido como Jesucristo, ya sé que es un poco exagerado… pero así a voz de pronto es del único que me he acordado, decían que todo el mundo se creía lo de la resurrección y lo de que él era el hijo de Dios, menos… en su pueblo!! Pos eso, me he sentido igual… No porque yo me crea la hija de Dios, nonononono, soy un pelín más modesta, pero es que en el momento que llego allí, ya tiene todo el mundo la idea marcada de lo que soy lo que no soy y lo que puedo o no hacer.

No hay vuelta de hoja, la verdad es que no está mal del todo, porque aunque en mi casa me las ingenio para lavar la ropa, ir a la compra y cocinar cosas más o menos decentes, allí de donde procedo no se creen nada de eso. Que digo que no tiene que ser tan difícil, cuando llego, ni he adelgazado ni voy sucia, mi ropa huele a suavizante y mi cara transmite la felicidad de alguien que come, tal vez incluso de más, si me miran la barriguita que estoy echando, pero estoy orgulloso de ella, es mi “curva de la felicidad” esa curvita es la señal inequívoca de que he sido capaz de subsistir sin mis padres y que ya soy una persona totalmente independiente, pero… eso no sirve de nada, cuando llego allí a casa tengo otro rol, que parece que nadie quiere discutir…

La verdad es que tampoco hago nada por cambiarlo, también conozco a mis padres lo suficientemente bien, en el momento que diga que cocino me van a dejar hacerlo, y cuando se den cuenta de que está bueno… peor, porque entonces voy a suplir a mi padre y me va a tocar hacer a mí la comida del domingo todos los domingos. Mejor sigo dejándolos en su ignorancia, la verdad es que ya se ha convertido en una manera de autodefinirme, sé que hay que hacer algo en casa, sé que como no lo haga mi madre va a empezar a chillarme como si aún hiciera falta, entonces ante la duda de ir y hacerlo y preservar la armonía o tocarme las narices hasta a ver cuanto es capaz de esperar para chillarme… no puedo, hay algo en mi que no puede aguantar la tentación de vaguear y que espera que la voz gritona aparezca en cualquier momento, así que opto por la dos, es más fácil…incluso existe la posibilidad de que se le olvide…

Me encanta cuando llegando a la cima de su cabreo empieza con las archiconocidas frases del tipo: “Pues como no cambies no vas a casarte en la vida” “Así es como piensas mantener tu casa” y muchas más cosas… la que más me ha gustado siempre, ahora ya no la dice, es una pena, es lo que perdí cuando al fin termine la carrera, pero aquella no tenía desperdicio. Mi madre siempre ha tenido la costumbre de hacer limpieza los sábados, que para ella sería el mejor día de la semana, pero que a mi me ha jodido las cañitas de a medio día desde que tengo uso de razón.

Imaginaros el panorama, a las diez de la mañana ¡un sábado! una señora chillona intenta sacarte de la cama para… “¡Limpiar!” ¿Pero? ¡De qué va! No solía conseguirlo hasta las once y media más o menos, y mira que ha intentado de todo, al final salía de allí, solo porque me dolía la cabeza y tenía que ir al baño, y claro una vez que pones un pie en el pasillo, ya estás despierta y no te puedes volver a la cama.

Como era de esperar yo ganas, lo que se dice ganas de hacer limpieza… pues como que no… así que el “modus operandis” era de lo más cómico, te subías todos los artilugios para limpiar, porque a mi hermana y a mi nos tocaban las habitaciones, y a la vez encendías el ordenador, si veías que subía las escaleras, de un movimiento rápido apagabas el monitor y pillabas el trapo del polvo, por ejemplo… y hacías como que limpiabas… así he pasado la mayor parte de mis sábados desde que tengo uso de razón, la “limpieza” se acababa cuando llegaba la hora de comer, entonces volvías a recoger los artilugios, pero tomándote tu tiempo para que mientras ella pusiera la mesa. Es que como pasaras por allí antes de tiempo… también te tocaba lavar los cacharros y hacer miles de cosas tales como, barrer el patio, barrer la calle, tender la ropa, arreglar el salón, regar las plantas, limpiar la cochera, ayudarla con la comida, limpiar la televisión de la cocina que tenía polvo, limpiar los cristales con sus respectivos marcos, limpiar el aseo, pasarle una fregona muy poco húmeda a las escaleras…. Y muchísimas más cosas, siempre he dicho que si mi madre fuera la encargada de dar trabajo a los españoles no habría ni uno en el paro.

Pues volviendo al tema, la frase que más me ha gustado de ella siempre… cuando terminábamos de comer… se pasaba por las habitaciones a hacer revisión… y claro, la limpieza escandalosa de todo brillante como los chorros del oro, después de haber estado allí como cuatro horas… como que no se notaba… así que…. ¡Tatatatatachán! ¡Llegaba la frase! ¡Tatatatachán! ¡Es que no tiene desperdicio!

¡COMO VAS A TERMINAR LA CARRERA CON EL EMPEÑO QUE PONES EN LIMPIAR!

Que diréis que qué tiene que ver… pues mucho, por lo visto, si no eres capaz de poner interés en limpiar tu cuarto, eso tiene un matiz de que no quieres trabajar en nada y que por supuesto no quieres terminar la carrera. Si, la lógica es lo que mejor lleva mi mamá.

Pues si, después de tanto tiempo ya vas y coges ciertas costumbres, ves que ella como buen detective mira “pistas” para ver si has limpiado, y con el tiempo después de mil frases de “Pauli, ven aquí, ¡mira como has dejado esto!” ya sabes que es lo que hay que limpiar y lo que no hace falta… y por pura costumbre… sabes perfectamente que seguirás sin ir a tomar cañitas los sábados, pero también sabes que alguien te chillará a partir de las diez para que salgas de la cama, así que a mal tiempo buena cara, como ya tengo mi currillo y mi carrera terminada, me he pillado todas las extensiones de los Sims, para que esta vez la limpieza se haga más amena… total, para limpiar y vivir en armonía ya tengo mi casa, y me da tanta pereza demostrar que sí que más o menos soy una persona responsable… ¡Que paso! jajá jajá

Lo que quieres y lo que obtienes…

Pasa todos los días en las mejores familias, en las situaciones más tontas, en las ilusiones más sencillas, aunque sea una cosa tonta, tonta, su vas y te haces una imagen mental de lo que va a suceder, de cómo te vas a sentir o que vas a hacer cuando tus planes sean llevados a cabo, te ves conjeturando multitud de resultados, pues voy a ir… y me va a decir… y lo le voy a decir… y entonces él dirá… y entonces yo hago esto… ¡Y lo pillo por sorpresa!

Normalmente todo el tiempo que dedicamos en que salgan las cosas como queremos solo es un ápice de una montaña enorme, de las cosas que nunca te van a pasar, pero de todas maneras no podemos evitar la costumbre de imaginar posibles situaciones y sus consecuencias… que le vamos a hacer…

Me he cambiado de casa, la tengo toda decorada y bonita, pero había una cosa en particular que quería sobre todas las demás… UN PALOMITERO sé que es una tontería pero ya me veía en el sofá tirada viendo la televisión abrazada a mi adorado y amado bol de palomitas, era tan feliz solo con imaginarme el panorama…

Desde el primer día dejé claro que era lo primero que iba a necesitar para subsistir… pero por alguna razón primero compré el microondas, la plancha… las sartenes… bueno, un poco de todo, pero al final compré el bol para las palomitas, es precioso… todo azul… con estrellitas en otro tono azulado… tiene el tamaño justo para rodearlo con un brazo pegado al cuerpo y te queda la otra mano para engullir palomitas…

Y por fin fuimos a comprar el ansiado palomitero, catorce uerillos, vamos, calderilla, es rojo, es muy bonito, es genial, ya solo me quedaba el maíz… anisssss…. Mi felicidad ya no tenía límites… ¿Habéis buscado maíz alguna vez en un supermercado? Parece ser… que desde que se inventó el microondas y los engendros esos de palomitas que vienen en bolsitas ya preparadas y todo… a alguien se le olvidó simplemente vender maíz sin tratar ni nada… Así que de repente… no tenía materia prima… he necesitado mantener en el olvido a mi queridísimo palomitero TODA una semana hasta que he sido capaz de encontrar las ansiadas palomitas, pero ya las tengo, todo se ha solucionado y al final el cosmos me va a permitir que me ponga a comer palomitas delante de la tele… no entiendo porque todas las cosas que me hacen ilusión y en principio son tan sencillas… me cuestan tanto trabajo… pero… será para recompensar mis esfuerzos o algo ¿?

Todo estaba preparado… me concentro… leo las instrucciones… respiro… inspiro… “IMPORTANTE: no introduzca en el palomitero ni mantequilla ni sal ni nada de nada” Vale, esa notita no podrá conmigo… Cuando salgan les pongo sal y punto… Y entonces empieza la fiesta, aquel asombroso aparatillo empieza a dar vueltas y el hornillo que mantiene se dedica a calentar mi maíz… en pocos instantes… las primeras palomitas se forman y empiezan a salir rápidamente hacia mi precios bol… es todo maravilloso, yo las estoy esperando con mi salerillo en una mano para ir rociándolas bien, es todo maravilloso, casi poético… Sin poder resistir un segundo más cojo una y me la meto en la boca, mmm… que rápido se enfrían… mmm… parece que esta no ha cogido la sal… hecho más… con más interés en el recién estrenado bol… mientras las demás siguen cayendo. Cojo otra… sosa… mmm… sigo con el salero… nada… aquello no mejora…
Sigo repitiendo la operación hasta que me quedo sin sal en el salerillo, y mis palomitas siguen pareciendo paja… no pensaba que fuera tan importante el hecho de que no supieran a nada… y no saben a nada… no hay manera de que aquello coja un ápice de sal… Aún así me voy para el salón… no puede ser tan horrible… no? Pero cuando voy por la mitad del bol… me doy cuenta que la sal es una carencia que no voy a poder suplir…

Ahora todo ha vuelto a la normalidad… no sé para que quiero un palomitero, eso es de “esnobs“ me siento delante de mi tele con “los engendros esos de palomitas” dentro de mi bol…y soy feliz… se que la mantequilla engorda… pero… es realmente fácil comprarlo, hacerlas… y están riquísimas!!

La pregunta del alma, ni la del corazón ni la del cuerpo.

Y parece una tontería pero así es… me sorprendieron con la famosa preguntita el otro día, ya la había oído otras veces, sé que nunca tuve la respuesta clara… pero ahí estaba de nuevo: ¿Qué te llevarías a una isla desierta? Es una pregunta fácil para algunos, y con cierta incertidumbre para otros, los hay que tienen la respuesta clara, clara “A mi me das una navajilla y con eso ya me arreglo” Otros piden un mechero y cosas para la supervivencia, otros muy románticos ellos “yo quiero a mi chico, o a mi chica… No podría vivir sin él…“¡Ohhhh….! Qué bonito, además del retiro y las pocas comodidades que tienes en una isla desierta, no se te ocurre otra cosa que hacer pasar por el mismo trance a esa persona que se supone te importa… supongo que si a mi me hacen llegar a una isla desierta, sin ducha, baños, sin mercadona y sin métodos anticonceptivos, estoy convencida de que me iba a sentir muy, muy agradecida de que mi chico me invitará a esa “experiencia” total en cuatro meses estaría embarazadísima y con una roña que no se sabría si soy persona o ser… y aunque me lavará… sin acondicionador para todos los pelillos que me saldrían por todas partes… ¡uff! Como que mejor no lo pienso que me estreso. Mejor rezo porque a mi chico no me lo metan en una isla desierta, no vaya a ser que me pida y la liemos…


Y ahora está el matiz de la pregunta: ¿Qué te llevarías a una isla desierta si SOLO fueras a estar cinco días? Y realmente en ese instante es cuando te responde el alma… Solo son cinco días… No necesitas grandes propuestas, no debes mantenerte demasiado bien, solo sobrevivir durante cinco días, puedes comer cocos… o lo que sea que se pueda recoger… entre el naufragio y el salvamento… como que tampoco te queda mucho tiempo para hacer algo… es innecesario que pidas una navajilla, para cinco días puedes pedir algo que te guste más… por ejemplo: Una nevera entera de comida, vives feliz y con comida cinco días… Llevarte a tu pareja tampoco parece tan buena idea, si solo son cinco días… nadie se va a creer que os perdisteis los dos cinco días en una isla desierta, es más, si uno de los dos no se queda, tal vez ni te busquen en tan poco tiempo… y en ese caso… si que se te puede acabar la comida de la nevera… la pregunta tiene mucha más miga que la inicial, con la primera buscas la solución para vivir en una isla solo pudiendo pedir una cosa, en la segunda, solamente pides algo que quieras tener durante cinco días… incluso el problema de la isla desierta es trivial… es más bien… ¿Si pudieras estar cinco días sin nada de nada ni de nadie… qué sería lo que antes echarías en falta?

Se me ha quedado corto… lo sé… pero es el primero después de las vacaciones!! Prometo mejorar!!

Dedicado a Isabel :D
La única manera de conservar la salud es comer lo que no quieres, beber lo que no te gusta, y hacer lo que preferirías no hacer.
Mark Twain

¿Ha olvidado su contraseña?

Dame tres caracteres, que alternen mayúsculas y minúsculas, añádele al menos otros tantos dígitos y ponlo además algún signo de puntuación, eso sí luego, por mucho que te guste, no se te ocurra poner esta maravillosa contraseña en todas tus cuentas de correo electrónico, porque eso es muy poco seguro, ya que en el momento que te descubran una, ya tienen todas tus cuentas. Claro… y por supuesto tampoco las apuntes, porque puedes perder el papelito. Vamos que solo te queda la opción de aprendértelas de memoria, como si fuera tan fácil.

Luego tenemos más versiones para hacerte la vida más imposible, hay algunas webs y servicios que te indican, cuantos caracteres como máximo tiene que tener la contraseña, algunos te quitan la posibilidad de poner letras, así que te sorprendes inventando una nueva contraseña, para poder registrarte y lo más gracioso… la pregunta del millón: “Introduzca de nuevo su nueva contraseña” y es en ese punto cuando te pillan, porque resulta que no has tenido la suficiente memoria ni para recordarla el tiempo suficiente como para escribirla de nuevo, entonces piensas… “Esta va a ser que es muy complicada, mejor busco una más fácil” pero resulta que una fácil tampoco vale, no puedes poner tu nombre, ni tu fecha de cumpleaños, ni nada lo suficiente significativo para que sea deducible por alguien que te robe la cartera…

También están los servicios que te dan su propia contraseña que es irrevocable e imposible de cambiar, ¡genial, otra más! ¡Hagan cola señores! Ahora mismo es posible que tenga más de 20 contraseñas diferentes en la cabeza, aunque cada vez me estoy volviendo más cómoda, en la web que tienen el servicio de “ha olvidado su contraseña se la mandamos a su correo electrónico”, en esas no tengo problema, ni intento recordarla…

El otro día dejé de recordar mi contraseña para comprar billetes de tren, y en verdad es una de las contraseñas que de repente sabía que iba a necesitar de verdad… Al final de la página viene un número de teléfono al que llamar en caso de que no haya manera de entrar en el sistema, yo no suelo llamar a esas cosas, pero es que era una situación de extrema necesidad… Así que llamo, solo necesite diez minutos para que el tipo que me cogió el teléfono se convenciera de que yo, era la que decía ser, me pidió el DNI, una muestra de ADN y un sinfín de datos, y por fin las palabras maravillosas “Apunte… XXXXX” “Gracias” Le digo “Pero este es el número de usuario, que ya tengo. ¿Puede facilitarme la posibilidad de cambiar mi contraseña o algún método para recordarla?” Y me salta ni corto ni perezoso “De esa información no disponemos, trate de intentarlo con sus contraseñas habituales” “¿Cómo?” Pues eso, que no me dio la contraseña, solo tarde tres horas en encontrarla, porque para más risa… no era una de las habituales, ya que no podía tener más de no me acuerdo cuantos caracteres…

Las que me joroban de manera soberana, las peores, son las de la pregunta de seguridad, preguntas tan tontas tan tontas que cualquiera que te conozca un poco puede contestar, entonces se supone que a esas tienes que contestar de alguna manera que solo puedas ser tú… y… ¿qué pones…? Pues… ¡Da igual! porque si eres demasiado ingenioso luego no va a ver manera de que te acuerdes de que narices contestaste… Yo ahora tengo esa comedura de cabeza con mi pregunta de seguridad, sin ella no puedo activar mi servicio, la pregunta tiene su miga “Nombre del padre” ¿Nombre del padre? ¡Joder! ¿Ahora resulta que no se como se llama mi padre? La pregunta más tonta del universo y no sé que narices puse… Ya he empezado a pensar si hay que contestar con la verdad… Pero es que a mi no me han dicho otra cosa… ¿Se refieren al biológico? ¿Al que llamamos papá? ¡Mi madre es muy decente! Y si ella me ha dicho que mi padre es mi padre, ¡Es que lo es! Pero por más sinónimos de padre que he puesto parece que ninguno es el bueno… ya me he dicho que he agotado el número de intentos… ¿y ahora…?

Esa vocecita que te susurra en el oído…

¿Tú no la tienes? Yo sí, vamos, yo por ser más que nadie tengo dos, una es grande y la llevo oyendo toda la vida, antes era una voz real, que me enseñaba su forma de pensar y que me inculcaba sus mismos pensamientos, me decía lo que era decente, lo que estaba bien y lo que estaba mal, todos los conocimientos que he adquirido sobre el bien y el mal de esta vocecita, los creo de los más útiles que tendré, también tengo una gran colección de la forma de comportarse y tratar a los demás que me han servido de mucho, y que realmente agradezco que alguien me haya inculcado, tengo conocimientos básicos sobre cocina, limpieza, higiene, como se ordenan los trastos de mi cuarto… Qué cosas se le perdonan a la gente y que cosas a mi hermana, porque aunque parezca igual, no es lo mismo gente que familia, aunque pertenezcan a la misma especie animal y todo eso, es así, obvio, para esa vocecita y para mi también. Esa vocecita es la que normalmente me guía cuando tengo dudas y es a la que acudo cuando mis problemas me superan, es posible que su solución no me sirva, que este un poco distante de la verdad, eso se ve acentuado porque hay veces que no le cuento las cosas, tal y como son, ya he comentado que ella tiene otra visión sobre la decencia, pero ya me ayude o no, me gusta oírla, y en cierto modo me hace sentir más segura, más tranquila, en casa.

La mayoría de la sabiduría de esta vocecita radica en la sabiduría de la vocecita que le hablo a ella en sus principios, esa vocecita, la suya, también la quería a ella, de la misma manera que mi vocecita me quiere a mi, solo miraba por su bien e hizo de ella una persona digna e integra, tal vez su vocecilla estaba demasiado marcada por el que dirán o tal vez no, es obvio, por mucho que nos queramos mentir, la gente habla, la gente chinchorrea y cuanto menos cosas malas puedan sacar de ti, más fácil será el proceso para que no te dejen mal, su vocecilla era una voz ya mayor, hace mucho tiempo de ello y aunque como muy bien dice “Por mucho que digan que las cosas cambian, las final todo sigue más o menos igual” cuando pasan algunas años las cosas CAMBIAN no queda más remedio es así. Aún así las quiero, a las dos, a una no la oiré más ni yo, ni mi vocecilla y a mi vocecilla cada vez la oigo menos, al menos en el sentido real, aunque en mi cabeza siguen sonando sus argumentos y su forma de actuar y pensar sobre muchísimas cosas.

Luego tengo la otra voz, es mi voz, la que me he forjado durante todo el tiempo que tengo de vida, esta es una recopilación de todas las vocecillas que hay por ahí y de las cosas que me han dicho y me han gustado, también tiene cosas que son originalmente mías, que las he creado yo, y en las que creo, esta voz está en proceso, aún no tiene muy claro como hay que comportarse en un sinfín de situaciones, sobre todo en esas situaciones que le han enseñado a comportarse pero que no ve claro que sean así, sobre todo, en esos pensamientos sigue en proceso, no termina de verlo claro, se esfuerza en luchar, luchar por ser capaz de expresar su opinión, de luchar contra la voz grande, que durante tanto tiempo ha sido la encargada de gobernarme,

Mi voz tiene el trabajo más grande de todos los que he conocido, me tiene que guiar, y será la que me ponga en contra de la única cosa en el mundo que me tranquiliza cuando todo lo demás se evapora, es horrible, no me gustaría tener su trabajo por nada del mundo, no se como se puede atrever simplemente a hacer eso, a darle la espalda a la cosa más segura que tengo en la vida, a esa voz, que me simplifica todo los problemas, que me acoge y me da la paz, aunque sepa, que lo que dice no me sirve, que no es así, me sigue tranquilizando.

Pero no le queda más remedio, por mucho que me aferre a esa vocecilla que me ayuda a su manera, yo sé que no va a estar ahí siempre para tranquilizarme, para acogerme, para simplificar mi vida y hacerme sentir segura, al final, esa vocecilla desaparecerá, al menos la real, y yo tendré que quedarme con su recuerdo y con mi voz, que sé que será prácticamente mi vocecilla, pero mejorada, hasta el punto que sea mía.

Luego está el punto positivo de todo, al fin y al cabo, la vocecilla que me acompaña, al igual que la vocecilla que la acompaño a ella, tiene una cualidad y un defecto, el defecto es que posiblemente me martirice cuando una de las decisiones de mi voz me haga caer en el error, y no callará repitiendo todos los fallos y las malas decisiones a las que hago caso, la cosa buena, que por mucho que me martirice y me repita mis fallos, siempre, siempre, se me permitirá volver a su lado para escucharla, y puede ser que incluso, al final, todo salga bien, aunque no sea como ella había planeado.

¿Tienes hora?

¿Cómo se hace para sincronizar el momento “All-bram”? En serio, a mi no me viene bien con que siempre sea a la misma hora todos los días, yo quiero que sea a una hora, pero que yo pueda elegir, no creo pedir tanto, porque no en vez de hacerlos con manzanita, con chocolate, con más sabor, con menos azúcar… ¿no me los hacen por franjas horarias? Que no me importa que no tengan un sabor espectacular, sabor a cereales me vale, no necesito más.

Por ejemplo, a mi el horario que mejor me viene es ese antes de irse a la cama, porque lo mismo te da estar viendo la tele media hora más que media hora menos, y esa hora que utilizas la inviertes en calidad de vida para el resto del día.

Si es por la mañana es una historia, porque bastante tarde voy ya para meterme en esos menesteres, en esa franja, suelo posponerlo, al menos yo tengo el poder de la “posposición” que sé que es envidiable, pero es que algo tenía que tener, ya que carezco del de la sincronización.

Por las tardes, después del trabajo, me gusta ir a tomar algo, si estoy mala del estomago, me fastidia la tarde, o cualquier otra plan que pueda tener, porque claro, si lo ves venir, puedes poner una excusa y quedarte en casa esa tarde, pero… ¿y si te coge por mitad de la calle? ¿Que haces? ¿Te metes en un bar? Yo soy totalmente contraria a hacer esas cosas en un bar, así que si me sorprende demasiado lejos de mi casa, ese día me toca el día de los colorines, empiezo por el rojo, que algunas veces me ocurre, cuando me da la vergüenza al tener que explicar que me voy a casa, justo cuando acabo de llegar al sitio donde he quedado. Según la compañía es más o menos fácil lo de abandonarlos, y de ahí el mayor o menor grado de color rojizo que adquiero, el mejor para esas cosas es mi mejor amigo, que para quitártelo de encima, no te queda más que decirle la verdad… (Porque también hay que ser francos, en esos momentos no es que sea yo la más imaginativa de las personas y mis excusas son del tipo “Me voy que tengo que hacer una cosa” y claro… como él ya me conoce…)Entre la vergüenza, y él en su comprensión y para quitarle hierro al asunto, se limita a chillarlo en la calle “¿Qué te cagas?” “¡Vamos!” “Haberme dicho que te cagabas antes y no te había dicho nada” Ainsss… ¡Cuánto lo quiero en esos momentos! Luego vienen los demás colores, amarillo, azul, verde… esto ya depende de la distancia, si llevo coche, si voy en metro, si tengo muchos trasbordos, vamos, gajes del oficio…

Pero en el peor de los sitios en es el curro, en el curro no es que sea una historia, en el curro es un poema, y eso que, gracias a todos los Santos que existen en el cielo, soy chica en un mundo de informáticos, por lo cual los baños suelen estar deshabitados, porque si por ejemplo soy enfermera, o cualquier otro empleo con más población femenina en sus filas no sé que sería de mí.

Lo malo no es ir, es volver con dignidad, tú entras en el baño con un apretón, y la situación óptima sería que no pasase nadie en el rato que te tomas, pero más lejos de la realidad. Llegas y te toca saludar, saludas, entras para el baño, lo limpias, te sientas, y te quedas en posición de letargo, esperando a que la chica a la que acabas de saludar se vaya, para que no se entere del concierto que piensas orquestar, te duele la barriga, pero ante todo la dignidad, esperas… esperas… se oye el secamanos… esperas un poco más… ¡Se fue! ¡Ánimo! ¡Ahora es tu momento! ¡Tumtúm! ¡Túm! ¡Tum! Tumpppprrrr! Y en mitad del concierto… entra alguien ¡Miércoles! (por no seguir con el tema) pero piensas… bueno, no pasa nada, no me ha visto, soy “anónima” así que ni corta ni perezosa ¡sigues con la orquesta! El problema de esta actitud que acabas de decidir es que ahora no podrás abandonar el baño hasta que no lo haga ella, porque entonces sabrá quien ha sido y te verá la cara… así que vuelves a tomar la posición de letargo, y esperas a que se vaya, en este punto si todo sale bien, no confundirás el ruido de la puerta de salida con el de entrada, porque si no en ese caso, no será una sino dos, las que sabrán de tus labores en el baño, porque claro… a parte de ruido… hay otras “pistas” en el ambiente…

Cuando ya parece que todo está en calma, decides abandonar tu guarida, antes de que alguien más entre, los siguientes minutos son los más rápidos, ya que no hemos sido descubiertas hasta este punto, lo más importante es no tirar por la borda todo nuestro trabajo, y la prioridad es salir del baño, lo antes posible para que no se perciba quien ha dejado la cena, la comida y el desayuno del día anterior allí, por lo tanto, coges jabón, te mojas-secas las manos y sales de allí… Lo peor de todo es que tienes la sensación al volver al despacho que todo el mundo lo sabe… ¿Habré hecho tanto ruido? Pero sobre eso sí que no tienes control… así que decides no prestarle más atención, o solo de pensarlo se te va a poner tan mal cuerpo que te va a tocar volver al baño…

Yo quiero ser hombre, quiero hacer competiciones de pedos con mis compañeros y que se me valore esa habilidad en la oficina, ¡no pido mucho! pero no es así… Por lo cual pido por favor que la ciencia siga avanzando que los estudios sobre nuestros alimentos sigan, porque al fin y al cabo no estoy pidiendo ningún producto milagroso para poder comer sin limites sin engordar ni nada de eso, solo pido un poco de tranquilidad y de control, y por supuesto… ¡Paz interior!

¿Dónde pongo la sombrilla?

En esta época del año es la pregunta que más daño hace, la que más rencor despierta y posiblemente la razón por la que más parejas y familias terminan enfadándose. Es lo que tiene, el calor cansa, acalora, fatiga, y lo único que nos libra de ello es la sombrilla… pero claro, si tu pariente/parienta no se compromete con la tarea de buscar sombra… ¿En serio se está tomando en serio vuestra relación? ¿Qué se puede esperar de una persona que no tiene ningún remordimiento de conciencia en ese sentido?

Todo empieza como las grandes batallas, al alba… justo con los primeros rayos de sol, cuando te das cuenta que se ha vuelto a pasar la noche y que has vuelto a dormir como los demonios, hace calor, no acabas de acostumbrarte a ese ambientillo playero, que parece que todo se pega y a la vez está todo húmedo, vaya nochecita… y para colmo tu pariente/parienta está despanzurrado al otro lado de la cama, con la babilla cayendo en la sábana sin ninguna impunidad, le das un codazo, no es por hacerle daño, solo es que te jode hasta el infinito que él pueda dormir con esa felicidad mientras que tú ya tienes dolor de cabeza antes de salir de la cama.

“¿Arrrrgggg?”

¡Ains! ¡Lo matarías! Intentas relajarte, no acaba ni de empezar el día, y ya tienes instintos homicidas, respiras… uno, dos, tres…, respiras…, cuatro, cinco…. Decides dejarlo en la cama mientras vas al baño, seguro que solo quiere quedarse un poquito más en la cama, ya estuvisteis hablando por la noche que hoy llegabais pronto a la playa, que si no al final el día se os liaba entre unas cosas y otras…

Te lo tomas con calma, no por nada en particular, simplemente porque no quieres salir del baño y encontrarlo aún despanzurrado en la cama ¿Cómo es posible que duerma de esa manera? Sales, sigue durmiendo… uno, dos, tres,… cuatro… No pasa nada, voy a desayunar… “Respira hondo…“ Te dices, con toda la calma que puedes reunir… “Son las vacaciones, ¿no vamos a estar todos los días discutiendo…?”

La mañana está totalmente fresquita, la brisa parece amigable y en el pisito se oye la tranquilidad por todos los muros, al fondo… las gaviotas vuelan, y se oyen a los primeros bañistas dirigirse a la playa… respiras… que tranquilidad…

De pronto, un portazo, tu pariente/parienta se ha despertado y no ha tenido la previsión de no hacer ruido, eso también lo hablasteis, que la casa se mantendría en silencio el mayor tiempo posible, hasta que todo estuviera ordenado para salir del apartamento, para no despertarlos… respiras con miedo, esperando a que no haya transcendido el ruido, y que solo sean cosas tuyas lo ensordecedor que ha parecido… pasan unos instantes tensos…. Uno, dos,….

“¿MAMÁ? ¿YA OS HABEIS LEVANTADO?”
Sales corriendo ¡Tarde!
“Ssssh….” No despiertes a tu hermano…

“¿maammmá?
¡Mierda, tarde!

“Ssssh… Aún es temprano dormiros un ratito más” (A ver si al menos salvamos los trastos…)

Se oye la puerta del baño…
“¡Cari! Ya estoy despierto ¿Me has preparado el desayuno?

“¡SE HA LEVANTADO PAPÁ! ¡ARRIBA! ¡ARRIBA!

Ya da igual, adiós tranquilidad… Adiós previsión… Uno, dos, tres… respira… Cuatro, cinco, seis, siete… Bueno, lo mismo da, al fin y al cabo se tenían que despertar, nos arreglaremos y bajamos a la playa…

Es uno de los planes más fáciles que existen en el universo, no es tan complicado, pero de pronto ves, que nada es fácil si por el medio tienes que ir esquivando colchonetas a medio inflar y cubos de playa. Te diriges a la cocina con la falsa esperanza de encontrar aliados, pero allí no hay nadie, todos los habitantes del minúsculo pisín están rodeando la barca para inflarla de nuevo, ayer hubo que quitarle un poco de aire para que entrara en el ascensor, al menos con un acompañante, parecen que tienen un plan de ataque, mientras te vas para la cocina, a preparar el desayuno a la tropa. Cuando está todo arreglado, los llamas, entre quejidos y muecas consigues que se sienten y coman algo mientras que vas repartiendo los bañadores para cada uno, les aplicas crema y les lavas un poco la cara. Para el desayuno solo has necesitado una hora, y mira, hasta parecen buenos.

Primera fase completada, toca la siguiente, salida de la guarida con los enseres propios de una mañana en la playa, así que empieza el desfile, primero lo importante, el flotador para los niños, los manguitos, la barca, por supuesto, los cubos de la arena, la pala, el rastrillo, los muñequitos para hacer formas en la arena, gafas de bucear, el tubito para el buceo, la red de las naranjas para traer la “pesca”… los remos de la dichosa barca, las cometas… y luego lo que no sirve para nada, y por supuesto todos se quejan, las toallas, agua fresca, gorras para la tripulación, las cremas, la sombrilla, esterillas para la arena, gafas de sol… las llaves de casa, las del coche, dinero… Bueno, parece que ya está todo… a duras penas lo sacamos del minúsculo habitáculo y nos decidimos a la gran aventura de llegar a la playa, el hecho de llevar la barquita inflada, gran idea por supuesto del capitán de la nave, dificulta e incluso hace peligroso la maniobra de aproximación a la ansiada arena, más que nada porque los marineros son muy pequeños para llevarla y con una suave brisa, se pierde la noción de quien lleva a quien a navegar…

Media hora después de catastróficas maniobras para no perder a nadie, en el escaso recorrido a nuestro destino llegamos, y es allí donde se contempla la realidad… Que hay mucha gente organizada y madrugadora en el mundo, y que toda ella ya ha llegado a la arena, y por lo tanto ya escasea exageradamente los emplazamientos en los que se divisa la arena… En ese momento, el capitán de la embarcación con sonrisa burlona se gira y te pregunta… Cariño… ¿Dónde pongo la sombrilla?

Uno, dos… tres… cuatro… cinco… respira, solo concéntrate en respirar… seis… siete…

¡Dame un número!

Dime un número, es lo único que necesito para clasificarte, para organizarte, para saber cual es tu personalidad, tus aspiraciones, tu forma de actuar y tu forma de ser, solo dame un número y dependiendo de este, te lo contaré todo, al menos dentro de mis estadísticas. Tengo poco margen de error.

Con un número sé que programas había en la tele cuando eras pequeño, y cuales han sido los superhéroes que te han criado, con un número sé exactamente que supuso para tus padres tenerte, y con otro sabré cual ha sido tu educación, solo con estos dos, más o menos hay poca franja de error.

Dame otro número y te diré cual es tu posibilidad de acierto o fallo en determinados problemas, cuanto te cuesta la lógica y como de “abierto de mente” puedes ser en un mundo cuadriculado.

Dame el último, el definitivo, solo este, sobre el que has tenido más o menos influencia para cambiarlo, este es el número que más te limitará y en el extremo el que te permitirá comer o no, parece gracioso, solo es un número, pero es el que dirá que es lo que tienes y que es lo que podrás conseguir, es la base, se hereda y se transmite, siempre en el mejor de los casos con un salto cuantitativo, este siempre es cuantitativo, nada de cualidades que no se pueden medir, este número indica con quien te relacionas y con quien te sientes a gusto, porque el número de esa gente está cerca del tuyo, te dirá cuanto más tendrás que trabajar para poder igualarte con otras personas, y a veces ese trabajo será imposible, ese número dirá donde estudiarán tus hijos, donde vivirás y cual será tu coche. Te dirá incluso como de caducado está un yogurt o como de moda está la camiseta que te compraste hace dos veranos.

Dame otro número, otro más, pero este al azar, el primero que se te pase por la cabeza, este también dice mucho de ti, todo el mundo tiene un número, uno que realmente le ha marcado, es el que nos mueve y el que nos impulsa, un número, puede ser tierno o siniestro, y según que persona bueno o malo. Todo es contable, y es posible que lo que no cuenta, no se puede demostrar, y si no se puede demostrar… ¿Existe?

¡Ja! ¡Por supuesto que sí! ¿Sabes qué? Es cierto, son número importantes, para ciertas cosas, para ciertas situaciones, pero a la hora de la verdad lo único con lo que harás un resumen al final de todo, será precisamente con esas cosas que nadie podrá contar salvo tú, con esas cosas que no cotizan, que no miden y que por supuesto no clasifican, por esas cosas que a la hora de la verdad darías todos los números que posees, por qué realmente… ¿Sirven para algo?

Solo sirven para estar, no para ser, lo que eres y lo que no, no lo sabes ni lo cuentas, solo podrás demostrarlo, sin ningún número anterior, en el momento que decidas que perderías todo, por lo más incontable de las cosas que posees, por algo que nunca podrás medir y lo único que te queda es creer que es real, porque al fin y al cabo su existencia solo se demuestra porque decidiste creértelo.

Señora… ¿De qué color me ha dicho que quiere la vida?

- ¡Rosa Pastel de Fresa!
- ¿No es usted un poco mayor para eso?

Pues parece ser que no, por mucho que me sorprenda hay gente que sigue pensando que el “Rosa Pastel de Fresa” es el mejor color que le pueden poner a su vida, supongo que es cuestión de criterios… pero a estas alturas del partido me parece un poco exagerado ese color, más que nada porque difiere un trecho enorme del real de la vida, la justa medida sería entre ese y el negro, porque en el fondo los dos son extremos.

El “Rosa Pastel de Fresa” es el color de una habitación en la que cada vez que se te cae un diente viene un ratón a dejarte una moneda, y en la que Navidad llegan Papá Noel y los Reyes Magos, sobre todo si te has portado muy bien durante el año pasado, en esa habitación los problemas son del tipo, cuanto es el resultado de multiplicar cinco por siete, donde se ha escondido tu hermano que no lo encuentras por ninguna parte… o que has vuelto a mojar la cama esta noche también.

Fuera de ese universo de colores, la gente va al trabajo, llega tarde por culpa del atasco y tiene que recuperar horas que le harán llegar tarde a otros sitios, hace cuentas de tipos de intereses y créditos para calcular si este mes el fin va a empezar el día quince o el veintitantos.

La cosa de ir por la vida de ese color es que en el momento actual eres mucho más feliz que el resto de la gente que te rodea, pero a la larga puede traer grandes problemas, es imposible mantenerlo, ese color es bueno cuando tienes de tres a seis años, no más, cuando preguntas donde está el abuelo y te dicen que se ha ido al cielo, con la abuela y que está superagusto, entonces pase, pero ¡ya! Hay demasiados momentos en la vida que no vale ser optimista, lo único que se pide es ser realista, hay cosas que son así, las mires como las mires y hacer que tengan una capita de rosa lo único que te hace es que, cuando realmente pasen las cosas que tienen que pasar, te pillen totalmente fuera de juego, no vale decir que no estábamos preparados, eso no va a hacer que superes las cosas antes, la única defensa que tenemos es ser capaz de ponernos en el peor de los casos, prever que eso también puede pasar y luego suplicar para que nunca pase, pero al menos ser conscientes de que hay miles de cosas que no queremos que pasen, pero que es posible que ocurran y mucho peor, sobre las que no tenemos ningún tipo de control.

Animo a todos a un color “Rosita Palo Transparente” que nos permita ver los marrones como oportunidades, o a encontrar un lado no tan malo a las situaciones que pueden llegar de improviso, un color que nos enfrente con la realidad cada día y nos deje ver todo tal y como es, pero sin perder la esperanza en el cambio, que nos acoja cuando estamos tristes y nos de fuerza para superar lo impensable, pero que sobre todo no nos ciegue, porque nunca podemos mantenernos separados de la realidad todo el tiempo que querríamos, y por lo tanto el mejor estar muy cerca y separarnos solo para coger aliento y para poder seguir.

Estrategia en tiempo real…

Es lo más complicado, la estrategia, en principio todos tenemos una forma de ataque y defensa, creamos las primeras unidades, que serán las que nos den los recursos para poder crea otras unidades que se encargarán del apartado militar, cuando la cosa ya va funcionando nos asentamos y hacemos que la vida de nuestros aldeanos sea mejor, y entonces nuestra civilización evoluciona, si todo sale bien, derrocaremos a todos los demás jugadores del tablero y ganaremos la partida, que al fin y al cabo es nuestro objetivo.

Todo es cuestión de estrategias, y hay muchas formas de jugar, hay que conocer al enemigo, y a las presas, el enemigo es aquel que nos puede quitar la victoria, y las presas son los imperios a los que queremos capturar, porque claro, en toda guerra hay partes que nunca serán doblegadas y otras que son fáciles de “captar”. También hay que tener cuidado con las alianzas, es más difícil hacer la guerra a una nación con aliados que a alguna que no los tiene.

Y sobre todo, todo, tienes que tener mucho en cuenta a quien decides tener de tu lado y a quien no, porque antes de ponerte en una situación hostil, deberías conocer un poco con quien te estas midiendo, simplemente hay reinos que nunca decidirán atacarte a no ser que tu empieces maniobras ofensivas, hay incluso reinos, que las mil primeras las consideraran “accidentes” aunque empiece a mosquear verte todo el día con la artillería puesta en sus murallas, pero pensará… “Ufff… Estarán repostando, irán a otro sitio”

Sigo sin entender como es posible que en pleno siglo XXI aún haya gente que piense que la mejor forma de vencer en la vida es esa “Derrocar a los enemigos, y doblegar a las presas” Sería genial, que simplemente se hicieran alianzas con aquellas personas que son afines a nuestros gustos y dejáramos en paz a los que no comparten nuestra forma de pensar, sería genial que nadie buscara nunca pelea, porque en el fondo una pelea es siempre eso, uno que ataca, y que encuentra que hay un punto en el que sus ataques serán tomados en serio.

Soy una nación pacifica, desde fuera de mis murallas y viendo a mis políticos, es posible incluso que se sospeche que ni tengo fuerza militar ni capacidad de negociación para salvar a mi pueblo de la humillación .Mis aldeanos son personas tranquilas que tardan mucho en catalogar a alguien de enemigo, y que siempre esperan que los demás tengan una razón para comportarse, aunque todo apunte a lo contrario. La verdad es que es una vida tranquila, no nos enfadamos más de un día e intentamos por todos los medios mejorar nuestra nación día a día, nos alegra hacer nuevas alianzas y tenemos un día que recuerda como la paz sigue hacía adelante, podemos parecer demasiado inocentes, dados los momentos que corren, pero… ¿y si no damos la imagen de que se puede conseguir? ¿Y si nuestros políticos no inspiran la esperanza de que puede ser cierto…?

Aún así, llegado el momento, en el que no se respeten nuestros derechos, en el momento que una nación ajena intente traspasar nuestras fronteras con intenciones de lucha, en el momento en el que se nos declare la guerra de frente, a todo lo que amamos, a nuestras costumbres, nuestra piedad será inversa a nuestras ganas de luchar y daremos la vida para que se nos permita vivir como hemos elegido.

Solo espero que estés a mi lado si alguna vez tenemos el desafortunado destino de tener que ir a la batalla.

La educación ante todo

Creo que soy cobarde, o tonta, no tengo muy clara cual es la diferencia, teniendo en cuenta mi situación, tal vez sea las dos cosas, a parte, claro está de buena persona, soy incapaz de contestarle con una improperio a alguien que en teoría viene de buen rollo, así que ahí tenéis la clave, cualquier cosa que me digáis con una sonrisa en la boca y con el gesto indiscutible de que os diré que sí, no os la podré negar. Tal vez también sea débil… Claro, tengo que notar que vuestra atención no es hacer daño ni nada por el estilo, al fin y al cabo todo el mundo tiene un límite de estupidez, que de vez en cuando alcanza y le impide seguir siéndolo.

Así que como al fin y al cabo no soy capaz de dar una mala contestación nada más que a cuatro mal contados… He terminado pagando las consecuencias de mis debilidades, ¡ahora tengo una madre en adopción! ¡Jo, es lo que siempre he querido! Desde que salí de mi casa, que ya va para un año, es alguien que me pregunta qué he comido, cuándo, que me mira qué ropa me pongo antes de salir de casa y critica mi decisión, que me mira la habitación y me diga qué cómo la tengo sin recoger, la que me pregunta de donde vengo y a donde voy… Vamos, una madre. El problema de todo esto es que yo ya tengo una madre, que me hace todo eso, y a la que quiero un montón, y que precisamente por el cariño que la profeso y para que nuestra relación no se viera afectada por los cuestionarios diarios, dejé en su casa y yo me vine a la mía, es a esa mamá a la que no le contesto hasta un punto, es a esa mamá a la que llegado el momento la mando a la mierda, pero como mucho trasciende un par de horas en la que está sin hablarme y súperofendida, ESA, es mi MAMÁ.

Está nueva mamá no se entera que me tiene hasta las narices, porque claro, como le conteste como a mi mamá verdadera a lo mejor va y se ofende, pero no es justo, no es justo estar solo para criticar y tener esa posición maternal privilegiada, si no tienes también la rebeldía de aquella persona a la que criticas, ¡Contras! ¡Que ya tengo una edad…!

Aún así creo que he dado con la solución, pero como cualquier solución del tipo, tengo que encontrar el momento, la situación y el ambiente idóneo, y sobre todo, todo, la cara que pondré y el tono de mi voz, porque tengo planeado que la próxima vez que me venga con una de mis archiconocidas frases, de esas que solo le permito a mi mami de verdad, le voy a saltar con un “Sí, mamá, ya voy…”

Es posible que la pierda como mami, como casi-amiga y también como conocida, pero todo el mundo tiene un límite, y no estoy por la labor de que nadie venga a suplantar a mi madre, ¡por muy bien que se le dé el papel de andar todo el día poniéndome pegas! Ya es cuestión de lealtad, si alguien me tiene que chillar que siga siendo la de siempre, que es la que se lo ha ganado, y la que realmente se cree con la responsabilidad de educarme ¡A mi edad!

Mi nombre pintado en una pizarra…

La última vez que tuve una experiencia del tipo yo estaba en clase y el profesor de turno no, mi gran, adorado y querido profesor Miguel Ángel, él fue el que me hizo dudar de que me pudiera sacar cuarto de EGB, que no estaba hecha para estudiar, y el que también me abrió el camino para saber lo que quería ser de mayor, desde algún punto de vista puede que fuera el precursor de mi vida, porque al final siempre cuento, una de las primeras cosas por las que he llorado desconsoladamente, por mi ordenador, porque aquel subnormal no me aprobaba un puñetero examen y mis padres me castigaban sin poder jugar con el ordenador, la situación llegó a tal punto de desesperación que mi padre, en un acto de locura, por más años que han pasado sigo sin entender qué le movió ha hacerlo, (aunque es posible que mi madre lo coaccionara, para eso no hay quien la gane) se puso conmigo y el libro de Ciencias Naturales y me hizo un resumen de su puño y letra para el siguiente examen, que tenía con el subnormal. Saqué un ocho, llegué a casa pletórica, y cuando le dije que me ayudara para el siguiente examen me dijo que ahora era yo la que tenía que aprender a saber que cosas eran las importantes para incluir en un resumen. En el siguiente examen saqué un cinco, pero al menos aprobaba, y con práctica al final todo se consigue.

Ahora han pasado muchos años, bueno, unos pocos tampoco es plan de exagerar y he vuelto a ver escrito mi nombre en una pizarra, es curioso, en esa habitación no hablé para que se me apuntara allí, han pensado que se puede confiar en mi para hacer una trabajo, y es cierto, puedo, he estado trabajando en el proyecto y aunque al principio estaba más perdida que el caballo del malo, por lo visto ahora soy la persona que lleva con él desde hace más tiempo.

Me gustaría ir a ver al imbécil del profesor Miguel Ángel, jamás me he sentido tan incapaz de hacer algo en toda mi vida, nunca como con él, pero es tontería, aquel profesor que me traumatizó que se encargaba de tener en palmitas a Patricia a la que le enseñaba más cosas que al resto, ni siquiera recuerda mi nombre, y ya ni recuerda mi cara, la última vez que lo saludé me llamó con el nombre de mi hermana pequeña, es increíble a mí no se me va a olvidar y él no me recuerda.

Pero bueno, que le vamos a hacer… Al fin y al cabo todo consiste en hacer resúmenes, no hay más, todo no se puede memorizar, todo no se puede aprender, cada uno decide qué es lo importante y qué son adornos para que la historia parezca más divertida y apasionante y lo que uno haga puede cambiar la vida de otra persona, o convertirse en los mejores recuerdos, por lo tanto hagamos resúmenes optimistas, nadie debería tener recuerdos horribles solo achican el corazón, por lo que mi resumen es: “Una vez tuve un profesor subnormal, que se limitaba a ir a clase a hacer el imbécil y a hacernos exámenes imposibles para nuestra edad, estuve desesperada durante mucho tiempo, pero al final mi padre me ayudó a resolverlo antes de que realmente pudiera llegar a pensar que la culpa estaba en mí”

Siempre es necesaria una segunda opinión y siempre es necesario que alguien nos eche una mano y nos de la razón, cuando todo está en contra.

Besines.

¿Dónde se fue mi mundo?

El otro día fui al supermercado, cosa que intento hacer de vez en cuando, al menos para comprar latillas de conservas y comida precocinada, yo y la alta cocina, el problema me vino de repente cuando me fui para la estantería en la que se encontraba el pan de molde, como ha evolucionado el pan de molde, parece mentira, hace unos años, simplemente se identificaba por “Pan Bymbo” y con eso te entendían en cualquier parte, y ahora lo hay de todas las formas y colores, integral, sin corteza, blanco, con cereales… y muchísimos más “sabores” que no tengo ni idea de que existen, aún así mi cabreo llegó cuando entre toda esa gran variedad de mutaciones que ha sufrido no encontré al producto original, al que yo conocí de pequeña, me pareció ridículo el hecho de que no pudiera comprar simplemente pan de molde con su corteza de toda la vida, que me gusta quitarle mientras me como el bocata, de color normal, ni blanco ni integral, solo color pan… Así que me fui con mi enfado a otra parte y me negué a comprar alguno de sus primos lejanos.

Pero eso solo es un ejemplo… Yo he aprendido a clasificar a las personas por dos tipos, desde que hago la compra, antes no me preocupaba de eso, las cosas nacían por generación espontánea en la nevera de mis padres, pero ahora… Sé a ciencia cierta que existen dos tipos de personas. Las que se sorprenden cada día e incluso se enfadan cuando van a comprar yogures y los que simplemente se entretienen en el proceso y les encanta la variedad.

Por si hay alguna duda yo soy del primer grupo, necesito cinco minutos para encontrar simplemente un pack de seis yogures naturales, no estoy pidiendo la luna, ese también es el producto original, vale, los compro azucarados, pero no más… Eso sí mientras que los encuentras y no, te tropiezas con las más raras variedades e inventos de la humanidad… ¿es que era tan asqueroso antes que hemos tenido que añadirles tantas cosas? Pobre yogurt… Si el pobre es de todo menos yogurt… Compré una mousse que era lo más sencillo que vi por allí y tenía como un toque de glamour… Llegué a casa y me dispuse a probarla… Metí la cuchara en el embase e hice lo mismo que hago siempre, empuñarla y empezar a darle vueltas, para mi sorpresa cuando terminé… mi mousse se hacía convertido en medio yogurt, por lo visto es lo que es… yogurt con aire…

Así que nada, solo queda modernizarse o morir, pero habrá cosas que me niego a aceptar, me fastidia tremendamente que pueda tener éxito de mercado por ejemplo, el sándwich mixto de toda la vida, ¡vamos! ¡Tan vagos somos ya! Pero peor es su descendiente directo ¡El sándwich de nocilla! A donde vamos a ir a parar… Eso, los zumos que traen las vitaminas de una manzana, y digo yo… ¿Dónde está el problema de comerse una manzana? Si con los supermercados que hay ahora tú vas y compras una manzana y nadie te dice ni mu…


Y luego claro con la chorradita de turno te pasan la factura, y claro que sale más caro, como que has pagado al señor para que te haga zumo de fruta, te unte la nocilla o te haga el sándwich mixto, que es supercomplicado… De todas formas lo que me ha tocado las narices más de lo esperado fue el otro día al comprar esas “cosas de chicas” y me encuentro que ha subido el precio… Que cosas… pero si son exactamente iguales… Cuando llegué a casa vi que les habían puesto una bolsita más mona para poder llevarlas en el bolso, el problema es que como sigan haciéndolos tan bonitos, me veo discutiendo con mis sobrinos porque me niego a darles un caramelo… Pero la sorpresa fue cuando necesite sacarlos de su precioso envoltorio y observé que eran AZULES ¡AZULES! Pero que más dará el color de ¡ESO! Luego que si suben los precios, cada vez lo queremos más bonito y más fácil, eso sí lo que tiene que ser un puntazo es…
- Oye ¿Y tu en que trabajas?
- Yo soy creativo
-¡Anda! ¿Y cual ha sido tu última idea?
- Pintar los ****** de azul!
Cuando el trabajo no constituye una diversión, hay que trabajar lo indecible para divertirse
Enrique Jardiel Poncela

Es más vergonzoso desconfiar de los amigos que ser engañado por ellos
Francois de la Rochefoucauld

Lo que hace indisoluble a las amistades y dobla su encanto es un sentimiento que le falta al amor, la certeza
Honoré de Balzac

Sobre la independencia (o como salir de casa de los papás y seguir pareciendo saludable)

Esto de hacerse “mayor” es uno de los incordios mayores que he tenido el gusto de padecer, es más empiezo a tener la teoría de que no nos hacemos mayores, simplemente sobrevivimos, me parece una labor titánica lo que hizo mi madre, ella a mi edad se mantenía a ella, a mi padre y a mi hermana y a mí ¡Cuatro personas a su cargo! Cuatro personas sobre las que tenía que decidir en temas de ropa, comida e higiene (bueno, mi padre se lavaba solo)

La cosa es cómo le daba tiempo a todo, cómo sabía lo que tenía que hacer y un montón más de preguntas. A mi me cuesta mantenerme a mi sola, lo de la ropa se me da genial, voy a la tienda y compro, en eso no tengo ningún tipo de problema, el problema viene cuando la tengo que lavar, mi proyecto futuro es tener tantas pelas que directamente pase al siguiente modelito sin pensar en lavarla, pero por ahora me toca apechugar, pues eso, cuándo la lavo, cuándo la tiendo, cuando la recojo de la cuerda, con qué ropa puedo lavar qué ropa, qué suavizante deja la ropa más suave, quien gasta mi suavizante, que parece agua de lo rápido que sale del armario, cuanta ropa cabe en una lavadora, es bueno o no que no se cierre la puerta a no ser que hagas presión ayudándote con la pared, cuál es exactamente el programa que tengo que utilizar para lavar cada tipo de ropa, cuanto cuesta poner letras en la ropa en vez de esos símbolos que parecen jeroglíficos, cuántos son los lavados para que una prenda deje de desteñir, es cierto que algunas prendas dejan de desteñir en ese número…

¿Y la comida? Comer todos comemos, es lo que tiene, te encuentras con hambre vayas al bar de abajo y que te hagan un bocata, le das seis euros al camarero y tan felices, el problema es cuando te empachas de la grasilla que lleva todo lo que se cocina en ese bar, y recuerdas vagamente que es bueno comer verduras, pero… ¿qué verduras, cuántas verduras, verduras de lata o de las de verdad? Las de verdad son demasiado complicadas, porque tienen la fea costumbre de dedicarse a echarse a perder como no te las comas en quince días, que digo yo… Como voy a hacer la compra solo pensando en los próximos quince días. En estos nueve meses, que llevo viviendo sola, lo único que he comprado fresco han sido cinco melocotones, a uno le salieron unas melenas azules preciosas, cuatro cebollas, de las cuales tiré dos cuando empezaron a oler mal, y cuatro chuletas de no me acuerdo qué, que solo tarde en comerme cuatro meses (las congelé… nada de asustarse) todo lo demás son pizzas, atún, ensaladitas a solo falta de aliño, ¡ah! Una vez compré yogures, uno de ellos ya es como de la casa, mi relación más larga desde que estoy en Madrid, vamos que ya me da cosa y todo comérmelo… Cuantas cosas no sabrá ese yogurt…

Una dieta saludable, cuando tenga dinero haré que un señor se encargue de eso también, porque seguro que no es bueno no haber comido una legumbre en todo este tiempo, pero ponte y hazte un potaje o unas lentejas o un cocido… Ni me veo con ganas ni con apetito ¡pues no habrá que fregar cacharros una vez que termines!

Y luego está la limpieza, cuándo un inodoro es insalubre, cada cuánto tiempo se cambia el agua de la fregona, es necesario limpiar todas las semanas, las sábanas se cambian cuando se mancha o cuando parece que ya te has acostumbrado al color, para qué limpiar los cristales si seguramente va a llover, cómo es posible que a la ducha le salga moho… a la de mi madre nunca le pasó eso.

Tengo más dudas que respuestas, hay algunas que las estoy resolviendo mediante experimentación, por lo cual tengo una tabla de “amistades” que viene a ser qué camisetas, pantalones y demás tienen percances o no los tienen con los demás pantalones y camisetas, este método tiene sus fallos porque estoy experimentando bajas, pero el que lo supera y no riña con nadie de la colada siempre conservará su color original y estará limpio

Para la comida ha sido más fácil, después de números experimentos la conclusión se ha presentado sola, entre lo que se me pone malo, los pequeños incendios ocasionados por despistes, la cantidad de detergentes para limpiar los daños, me viene mejor ir a comer fuera, así que solo tengo que pedir lentejas que es mucho, mucho más fácil.

Y para la limpieza he conseguido el método infalible para que todo se mantenga limpio ¡hojas de periódico! ¡Si! Es un hallazgo cuando se manchan o se rompen meto las hojas en una bolsa y pongo más, el periódico es la solución, en el cuarto, en la cocina, en el baño, en el inodoro (este lo cambio en cada uso) y para el único sitio que no puedo meterlo, la bañera, he encontrado la solución para el moho, cuando me ducho pongo el tapón y le añado un poco de friégaselos, que hace que se queda superlimpia y además me ayuda a mantener suavita la planta de los pies.

Los bancos segunda parte…

Me dieron el préstamo para el ordenador… ¡Snif! Se me cae una lagrimilla y todo, en este punto ya pensaba que iba a ser imposible… y estaba empezando a hacer una estadística de que teclas uso menos, para si llegado el momento, las podía vender para pagar el resto del ordenador, pero me lo han dado, me han visto capaz de ahorrar veinte euros al mes, y yo me siento orgullosa de haber podido demostrar esa madurez a unos señores que no se fían absolutamente de nadie. Si, estoy totalmente orgullosa de mí, firmé mis papeles, el señor del banco me chocó la mano como si yo fuera una persona adulta y formal y me ha dio una chocolatina (Como personal formal y adulta que soy, la acepté) él me dijo que se la habían dado esa mañana en la cafetería (Como persona adulta y formal que soy) asentí con la cabeza, y acto seguido me fui, ¡porque si me llegan a dar un par de minutos más! ¡Ese señor se toma la chocolatina por donde más duele!

Así que me he fui por la tienda, el mismo día que me ingresaron el dinero… Que felicidad… Mi primer préstamo, no sé si reír y o llorar, porque cada vez que alguien me toca el ordenador y recuerdo cuanto me queda para terminar de pagarlo me entra un no sé que… Es como tener una responsabilidad ¡Responsabilidad, tengo una responsabilidad! Ya no como encima del teclado mientras navego, ya no dejo mi vasito de agua en la habitación, por si me entra sed por la noche, prefiero levantarme y salir a la cocina, por si acaso paso lo impronunciable, miro con rencor a mis compañeras cuando me dicen que tienen que consultar algo en Internet, y me las ingenio para que se laven las manos antes de llegar a sentarse enfrente de mi mayor adquisición terrenal, aunque están empezando a mosquearse con el truco de “A ver… Enséñame las manos…” y cuando me las enseñan “Chuff” ¡Con el jaboncillo del cuarto de baño!

Pero bueno, ha pasado una semana… Y el ordenador está impoluto, mis compañeras ya se lavan las manos sin tener que hacerles trucos y todo va como la seda. Que libertad que sensación, navego por ahí… me he comprado el antivirus del año y todo es genial…

Bueno, vale, no es todo genial… El otro día pasó lo impronunciable, iba para el salón con el ordenador, habíamos decidido ver una película mis compañeras y yo, como una gran familia, acabábamos de salir del trabajo, hacía un calor insoportable, así que hicimos granizados fresquitos y nos disponíamos a sentarnos todas juntas, en esto que sonó el timbre de la puerta… Se oyó una voz “¡Voy yo! ¡Voy yo! .Paula, ¿tienes las llaves a mano?” “Si, un segundo” Me dejé el ordenador en una mano, y con la otra me puse a rebuscar en el bolso, no soy muy ordenada, no voy a empezar a ocultarlo ahora, así que empecé a hacer movimientos rápidos con las manos en busca de las llaves, las encontré “Toma, aquí las tengo” Mi compañera las cogió rápidamente de mis manos y empezó a correr por el pasillo, en esto que oigo como para en seco, “¡Arggg! ¿Qué es esto?” “¿El qué?” “Están todas las llaves pringadas de chocolate” “¿Cómo?” En aquel momento noté como se mascaba la tragedia, el tiempo que he invertido en el ordenador pasó por delante de mis ojos, desde que decidí tenerlo hasta que elegí el modelo… Con un teclado blanco precioso, con los caracteres en color metal, cuando me dieron el préstamo, y aquel ¡¡@#$¬€¬#~##@!! Me dio la chocolatina, que ahora se escurría entre mis dedos… y mi fabuloso teclado blanco…

¿A quien quieres más? ¿A papá o a mamá?

¿Alguien cree que hay pregunta más cruel en el mundo? Que le lleguen a un niño que acaba de aprender a hablar, con la pregunta de a cual de sus progenitores quiere más… Y por supuesto, siempre delante de uno o del otro, y en algunas situaciones de los dos. Por muy poco que el infante sepa de la vida, sabrá que es la primera respuesta de su vida que le traerá problemas, porque hasta ahora cuando mamá le preguntaba si quería galletas o nocilla, había que elegir, pero esta pregunta no admite elección, la respuesta no está en la pregunta, tiene que andar un poco más allá para encontrarla.

¿Cómo que esa pregunta ha ganado tantos adeptos? ¿Podéis decirme alguno que nunca os la han hecho? ¿Qué se pretende cuando alguien formula una pregunta como esa a un niño?

Supongo que es el primer paso para llegar a ser mayor, para arrebatarnos la inocencia, para que empecemos a hacernos a la idea que no siempre vamos a estar seguros, que no todo es un sí o un no, porque es obvio que no es una pregunta con buenas intenciones la mires por donde la mires, es la primera pregunta que nos deja blancos y pensativos, es que entre y papá y mamá no se puede elegir… Son la misma cosa y si me presionas, son casi las dos únicas personas con las que me relaciono desde que nací, ahora hace dos, tres años como mucho… Pero claro, eso te lo preguntan cuando no tienes argumentos y se te queda cara de tonto, y es la primera vez que mamá, a la que llevas de la mano, tampoco te puede defender… Estas solo, ante la pregunta y la cara de entre risa y cachondeo de esa señora que ni siquiera conoces y de repente te cae fatal, sientes, no sientes odio, aún eres muy pequeño para eso, pero es posible que sea la semillita del rencor de adultos. Esa señora te acaba de sacar de tu mundo y te ha expuesto a la pregunta, respondes, y no respondes bien, la primera vez que te formulan la pregunta no se responde bien, luego viene la reacción de la señora fea, se ríe, se ríe de ti y tu madre le sonríe con una sonrisa forzada, es posible que sea también la primera vez que te sientes ridículo, sigues con mamá de la mano, al menos te sigue queriendo, se despide de aquella señora sin quitar esa sonrisa forzada y seguís caminando por la calle, se comporta igual, no se ha enfadado ni nada, es como si ese momento no hubiera existido para ella, pero a ti no se te va la angustia, te sientes raro y triste ¡Señora tonta!

Al llegar a casa, no se te va, y cuando encuentras a mamá parada te acercas a aclarar el asunto, necesitas saber porque esa señora se ha reído de ti, y porque mamá estaba rara… Por esas edades tampoco tienes sutilezas, formulas la pregunta desde el corazón, todo preocupado, mamá sonríe y te explica, que hay gente tonta que hace el tonto, con esa gente solo hay una respuesta para que no se rían, es una pregunta trampa hecha para reírse de los niños, es la conclusión que sacas después de que te lo explique mamá. Y sientes un alivio enorme, por haberte enterado y comprobar que mamá se ríe y te sigue queriendo.

Ya no te volverá a pasar, para la siguiente vez estarás preparado y contestarás justo con la respuesta adecuada, que aunque ahora la ves natural y fácil, en aquel momento te pilló totalmente indefenso para encontrarla.

Es la primera vez, la primera vez que notas lo ridículo de las personas y que chocas de frente con una situación en la que te meten simplemente por diversión, a lo largo de nuestras vidas nos pasará un montón más de veces, y posiblemente no esté mamá para darte la mano mientras respondemos, pero al menos seremos capaz de asemejarlo, de compararlo y sacaremos por supuesto la misma conclusión “Que hay personas tontas, que hacen el tonto y formulan preguntas trampas para reírse de los demás”

¡La gran aventura de comenzar un nuevo día, todito, todito sin estrenar!

Te levantas por la mañana, vamos, no te levantas, aún estas en proceso, la primera acción del día es mirar a ese aparato malévolo llamado despertador con cara de asco, la segunda acción volverse a tirar en la cama y en ese momento emitimos un sonoro suspiro (ainnnssss) luego viene la primera frase consciente que pensamos todas las mañanas “Debería haberme acostado antes” Seguida de la irremediable segunda frase “No quiero ir al trabajo” Seguida de la tercera “Vale, solo cinco minutos más y me levanto”.

Y en vez de quedarte dormido cinco minutos te quedas media hora, en el mejor de los casos por supuesto, cuando vuelves a abrir el ojo no te lo puedes creer, solo queda media hora para que en teoría estés en tu puesto de trabajo… Vamos, que ya decides que irremediablemente vas a llegar tarde, por lo tanto, para que preocuparse… Al menos te lo tomarás con calma, te quedas en la cama con los ojos abiertos, esta vez si que no te vas a dormir, intentando que se te pase el susto por haberte dormido, jo, si que vas a llegar tarde, sí, bueno ¡Arriba! ¡Vamos a la ducha! pero justo cuando vas a salir del cuarto… ¡Zas! tu compañera de piso cierra la puerta del baño… Es lo que tiene levantarse media hora más tarde que todos los días, que la vida de los demás va como siempre, pero la tuya tropieza con la de ellos… Y ahora… ¿Qué haces? ¿Te vuelves a la cama hasta que salga? Algo te dice que como hagas eso al final te ves llegando al curro a la hora de la comida, o peor aún llamando diciendo que tas puesto malo, porque ya te da vergüenza pasar por la oficina… El problema es que esa excusa empieza a ser sospechosa… a la par que incómoda, porque terminas gastando la tarde en enterarte de cuales son los síntomas de la nueva enfermedad que te has inventado, para luego soltársela a tu jefe con mucha, mucha carita de pena.

No, vas a hacer un esfuerzo, mientras que sale de la ducha te preparas el desayuno y así no pierdes el tiempo. Te vas para la cocina, friegas una taza, pones la leche, la metes en el microondas, te apoyas con el codo encima del electrodoméstico… Das una cabezada, mierda, se te escurre la cabeza, es que es incómodo, lo intentas con más cuidado… a ver… ya está…. Mmmm…. ¡Ding! Ostras que susto, vas a coger la taza… ¡Ostras, ostras, quema! ¡Ufff, ufff! ¿Pero cuanto tiempo le has puesto? Buscas un trapo… La sacas de allí, le pones el café y el azúcar…. Y la dejas allí sola, abandonada a su suerte, no hay quien tenga valor de tomarse eso ahora, a ver si para cuando salgas de la ducha está bebible… vuelves a la habitación, te sientas en la cama… ¿Y que me pongo yo de ropa? Ufff!! Cuarta frase de la mañana: “A ver cuando pongo una lavadora” Intentas hacer memoria desde la cama de qué camisetas estarán limpias… Ni idea… Es posible que ni siquiera te queden… te levantas de mala gana de la cama, a ver… Miras el reloj… veinte minutos para entrar a trabajar… joder… ¿Naranja con verde? No… ¿Verde y amarillo? Como los plátanos… ¿mmmm? Pues eso mismo, coges los vaqueros, calcetines, ropa intima, la hueles, está limpia, lo dejas en la cama… Te asomas al pasillo, vale, tu compañera sigue en el baño, hoy tocará limpieza a fondo o algo… Vuelves a sentarte en la cama… Se te cierran los ojos… quince minutos para entrar en el trabajo… Se apaga la caldera… Justo ahora que estabas volviendo a coger el sueño… Coges la ropa y te diriges al baño…. “Bunooosss… Digas…” “Bunozz Diaaaasss”. Y ahora es cuando viene el truco, para que no se te pase media hora en la ducha tengo mi propio truco, y consiste en mirar constantemente el reloj, es que de otra forma pierdo la consciencia espacio-tiempo y me puedo quedar allí para siempre… Champú… ¡tururú! Agüita para los ojos, dos minutos, aclaro… La mascarilla para las puntas… tres minutos… ¡tururú! Hago la espumita y termino de ducharme… Me aclaro… cinco minutos más… miro el reloj, cinco minutos para entrar en el trabajo, pero con el descuento, siempre llevo el reloj adelantado cinco minutos, aún faltan diez y el hecho de llegar diez minutos tarde al trabajo tampoco es horrible… Así que… veinte minutos para tener que estar en el trabajo… Me visto… Me voy para el cuarto, pasando a ver que tal va el café… ¡Mierda! Ha hecho natilla… ¡arg! Que asco… Te sientas en la cama… Me queda secarme el pelo y maquillarme… Bueno… no va mal del todo la cosa… ¡Ánimo Paula, Tú puedes! Voy para la cocina… evacuo a la nata y me tomo de un trago la leche ya no quema tanto como para tener lesiones, y es obvio que necesito llevar algo en las tripitas antes de salir de casa… Mierda, también me faltan los dientes, no llego no llego…

Me seco el pelo en dos minutos “Gracias señor porque no es invierno” Me doy dos brochazos y me lavo los dientes, solo quedan cinco minutos para llegar al curro a una hora decente… Bueno, pos llegaré y punto que tampoco está mal… Luego recupero por la tarde…

¡Y salgo de casa!

El problema de salir de casa con la hora tan “justa” es que implica correr, o andar muy, muy deprisa, en mi caso, así que al final llego media hora tarde al curro, a parte de los diez minutos de cortesía, y con las pintas de haber estado haciendo un maratón por el camino. Quinta frase de la mañana “Para esto no me ducho”, intento peinarme en el ascensor… Lo bueno de llegar a esas horas es que te puedes peinar con toda la tranquilidad del mundo, porque la gente lo que hace a esas horas es bajar a tomar un café… no empezar la jornada laboral.

¡Y por fin llegas al curro! “Buenos días” “buenos días”

Muy bien… pues… No sé… A ver quien está conectado ¿No?

Una limosna por favor…

Sé que se ha hablado mucho de este tema, se que no soy la primera ni la última que se queja de esta situación, pero como es un tema que nos seguirá a la especie humana por años y años creo que yo también puedo opinar.

¡LOS PRÉSTAMOS!

Nunca entenderás un anuncio de un banco bien hasta que no pidas uno, solo uno, y pequeño, no necesitas más… Es cuando te acercas al mostrador y expones a lo que has ido, cuando te das cuenta que aquellas personas que salen riendo en el anuncio solo son actores y que con un poco de suerte o no tienen cuenta en el banco o no se les ha ocurrido pedir un préstamo, o son la caña en su profesión, no me encaja que alguien pueda reírse así si sabe un poco de que va el tema. He pedido un préstamo pequeño, porque el ministerio de fomento o similar te paga los intereses si te compras un ordenador, dicen que quieren hacer ciudadanía digital, así que todos tan contentos, el banco no pierde dinero, (nunca pierde dinero) y entre todos los españoles te pagan los intereses del ordenador… La idea está bien, y todo parece genial…

La “letra” mensual asciende a la friolera de 20 eurazos que tendré que pagar religiosamente todos los meses hasta que cumpla el tiempo que he solicitado para pagarlo, ¡20 eurazos! Con eso te puedes comprar… Un segundo que lo pienso… Puedes comprar… Dos entradas para el cine y las palomitas, y si es el día del espectador a lo mejor te llega para un paquete de chicles, creo que para las coca-colas ni de risa. ¡20 eurazos! Pero claro, es un riesgo, ¡imagínate que me da por ir al mes tres veces al cine! ¡Ufff! ¡Es que soy una inconsciente! ¡Que tengo un préstamo! ¡De verdad! ¡Como somos la juventud! Así que como no se fían de mí, me toca llevarles todas las pruebas que pueda recolectar y que indiquen indiscutiblemente que NO necesito el dinero y que yo solita puedo pagar el ordenador, claro, que llegados a la conclusión, si demuestro todo eso y ellos me dicen que sí que me van a dar el dinero… ¿Por qué les estoy pidiendo el dinero?

Ah!! Ya me acuerdo, porque lo estoy haciendo… Quería tener una experiencia sobre lo de los préstamos, a ver como va el mundillo y como se hacen, que te piden y cuanto se tarda… Yo solo llevo tres semanas, para que un señor saque la cuenta de que siendo mil eurista y cobrando un día 28 a ellos les da tiempo a quitarme 20 euros de la cuenta, a principios de mes, antes de que me los gaste. Me han preguntado cuanto me cuesta el alquiler, me han pedido las dos últimas nomina, quieren la declaración de la renta… Esto creo que tenía que venir en la letra pequeña o algo… porque recuerdo perfectamente el día que me puse a recolectar los papeles que tenía que llevar y esto no aparecía por ningún lado… y digo yo, ¿que más te pueden pedir? ¿Y si realmente necesitas pasta de verdad? Como para comprarte un coche… No hablo de una casa, porque eso es otro tema para tratar por separado. Un coche… que encima en el momento que sale del concesionario ya cuesta menos de lo que acabas de pagar por él… ¿Y si la nomina no ha subido? ¿Entonces? ¿Te piden un análisis de sangre? ¿Qué te hagas un seguro de vida? ¿Qué te hagas unas pruebas de fertilidad, para estudiar la posibilidad de que tus hijos hereden?

Ya van por dos las veces que me he tenido que morder la lengua y no decirle una cosa cariñosa al señor del banco, porque a parte de todo eso… Ahora no hay manera de cuadrar agendas, que hay que ir al notario, que el notario no empieza a currar hasta las 10 (yo entro en mi curro a las 8, en teoría) que por las tardes el notario no curra, nada más que los jueves, que precisamente es cuando yo voy al cine…

Creo que la gente de los anuncios para poner esa cara se inspiran en la idea de mandar del señor del banco al carajo, no creo que exista felicidad comparable en el planeta, pero claro… Así termina el anuncio, con ellos corriendo por la playa, sin zapatos ni nada… Son felices… Sin dinero ¡Pero felices!

¡Quiero comprarme unos zapatos!

No es que los necesite ni mucho menos, es que me apetece, a la gente le da por tener aficiones, la mía es comprar zapatos, ¿Sorprendidos? Yo también, es una afición que he descubierto recientemente, y con descubrir me refiero precisamente a eso, yo tampoco lo sabía. Tenía sospechas, para que nos vamos a engañar, no todo el mundo puede decir, "Voy a mirar en el baúl de los zapatos" Pero de estas cosas que crees que exageras, y mira que cada vez que hay que meter algún zapato en el mencionado baúl, cuesta cerrar la tapa, pero piensas: “Bah! lo que pasa es que como soy tan desordenada... Seguro que lo tengo lleno de otras cosas...” Pero que nada más lejos de la realidad, por sorprendente que sigue pareciéndome, dentro del baúl de los zapatos SOLO hay zapatos.

Y todo empezó de la forma más normalita, la semana pasada decidí que con esto de que ha llegado el verano... pues eso, que necesitaría unos zapatos fresquitos, pero el verano implica calor... y no encontraba el momento para salir de casa a comprarlos. Porque no es tan fácil lo de ir a comprar unos zapatos, por mucho que os hayan dicho, lo peor son los que tienes que comprar en el cambio de una a otra estación, os explico. Tu vas con tus zapatos de invierno a comprar sandalias, y ¿qué pasa? llegas allí, te tienes que sentar, desabrocharte los cordones, quitarte los calcetines, que con el tiempo que hace, pues eso, que vienen... o bueno, los traes... vamos, que has hecho todo lo humanamente posible para traerlos limpios pero ¡¡tenías que llegar andando a la tienda!! Pues eso, te quitas el calcetín intentando que no se note el sudorcillo, lo guardas corriendo dentro de tus zapatos, eso sí como son de invierno... ¡¡Situación salvada!! Pero en eso no terminan los problemas ¿Y las uñas? Que llevas todo el invierno con ellas de incógnito… empezabas a tener sospechas porque los calcetines tenían “señales”, pero a la hora de la verdad… se te ha olvidado, ¡¡Se me ha olvidado!! Así que en ese preciso instante con el tendero de rodillas para ayudarte a ponerte el nuevo modelín, te pones tan roja que piensas que quieres ver el logotipo de cuatro, pero no está… pero ahí tampoco termina ¿cómo va a terminar ahí con lo divertido que está? ¿Os acordáis de Camacho? Pues eso, todos somos humanos y con la vergüenza de lo de las garras era lo mínimo que podías esperar a estas alturas. ¡Deberías haberte traído una camiseta negra! Vamos que tienes que hacer un master para que no se te olvide nada. Solo de pensándolo me puse mala….

Entonces haciendo memoria recordé que el verano pasado también hizo calor... y que seguramente habría pensado tres cuartos de lo mismo... y mejor aún... seguro que había comprado algunos... Haciendo uno de los mayores esfuerzos que puedo recordar en mi corta vida, recordé vagamente unos zapatos marrones que me compré el año pasado para ir a trabajar...

Así que eso fue lo segundo que hice cuando llegué a casa de mis padres al siguiente fin de semana, fui de excursión a “EL BAÚL DE LOS ZAPATOS”…

Nunca me he sorprendido más de mi misma, en mi corta vida… ¿Sabéis cual es el color más raro para comprar unos zapatos? ¡Verdes! ¡Tengo unos zapatos verdes! Bueno, y unos rojos, otros granates, dos marrones (los que buscaba y otros que vagamente conseguí recordar que sí que tenía también) unas sandalias rosas con una florecilla blanca, unas azules de esparto, unos marrón clarito (beige, para los entendidos) y estos solo son los de verano… no hablo de los de invierno… Solo diré que tengo una razón robusta, para justificar que parezca que han criado en mi habitación… ¡Que hay más meses de invierno que de verano!

Así que después de ordenarlos… y tirar un par… Es que en mi casa si no se tira algo es como que no has limpiado… He decidido que este verano aguanto con los que tengo, bueno, casi, es que se casa una amiga y resulta que… ¡No tengo negros!


Besazos!!