Escalada

Estas muerto de miedo, aquí arriba de la montaña, de esta montaña que te fastidió la vida en el último ascenso, petrificado por el pánico, decidiste no dejarte llevar por el pasado y por el miedo e intentar de nuevo el ascenso, el miedo es tan grande que te invade una vez más, tratas de conservar la cordura, la última vez que fijaste los crampones todo estaba bien y estos siguen dando la misma sujeción, no se ha derretido la nieve, todo es estable, tratas de aferrarte a eso, tú último paso fue correcto, estas donde quieres estar todo va bien, no hay que temer nada.

Miras hacia abajo sin poder evitarlo, la caía es impresionante, culminar te dará la esperanza de saber que nada volverá a doblegarte, que lo has superado.

Respiras hondo, el aire entra en tus pulmones y sientes que eres el dueño de la situación, todo irá bien. 

Saludines,
YoMisma

P.D.: Siempre vuelvo si me echas de menos

Héroes

Vengo de un mundo de héroes, a mi me han criado SuperMan, Batman, John McClane, Indiana Jones, Luke Skywalker, Han Solo, el Equipo A e incluso Dark Vader, todos ellos junto a Padres me han reafirmado la idea de la Justicia y de la Lealtad, que por muy mal que se pongan las cosas no puedes dejarte llevar por las circunstancias, no puedes vender a nadie por tu propio pellejo, ya sea culpa tuya o no estar en la situación que te encuentras.

Son esos héroes los que se encienden dentro de mi, incapaces de entender cómo puedes creer que actuas correctamente, cuando todas las señales apuntan en dirección contraria, desespero y me gustaría ejercer la Justicia sobre ti, derrotarte y hacerte entender aunque sea a golpes que te equivocas, que solamente eres el Villano, que no vas a ganar. Pero los héroes no imponen Justicia, y yo tampoco lo haré, sólo defienden a los inocentes y esperan que los villanos terminen encontrando por ellos mismos su destino.

Te vigilo desde cerca.

Saludines,
YoMisma

Hada

Llega mi hada y me da dos tortas, no puede entender cómo a estas alturas sigo siendo tan confiada, tan tonta y tan ingenua.

Dice que mi forma de ser y de pensar no tiene porqué ser compartida por el resto de la gente, y el hecho de no pensar en el resto de las posibilidades me está dejando indefensa.

Dice que hay gente que no es como yo.

Que lo que yo considero justo, no es suficiente para tomar una decisión para la mayoría de la gente, y que muchos prefieren la comodidad que aspirar a grandes ideales y utopías.

Me dice que lo que espero encontrar no existe, que me lo he inventado, que nadie tiene eso, y por lo tanto yo tampoco lo tendré, me da una enorme lista de ejemplos que sustentan sus argumentos, multitud de conocidos y amigos que ondean la palabra amor como si ella significara lo mismo que yo entiendo, y me da todas las razones para que entienda que no lo es, que no es el amor al que yo me refiero.

Que no existe.

Le digo que vale, que gana, que no puedo entender las decisiones de todo el mundo si no le mueve lo mismo que a mi, y que si eso que busco no existe, no tengo objeción en vivir sola, pero en ningún caso volveré a disfrazar la comodidad y la seguridad sólo por la pereza de seguir buscando.

Le digo “Tú ganas” y al fin me deja tranquila.

Pero tengo un secreto, realmente sé que existe... lo he visto en Padres... desde siempre... su forma de actuar el uno con el otro después de más de tres décadas juntos no deja lugar a dudas, existir existe.

Saludines,
YoMisma



Nuevo Mundo

Por supuesto no es mi primera incursión en tierras desconocidas, por descontado no soy de esos hombres de espíritu débil que a la primera sacudida del barco, echan por la borda su dignidad y la primera papilla que les dió su madre. Aún así estaba nervioso, hoy por fin era el desembarco, llegaríamos a aquellas islas después de aquel viaje agitado y lleno de prisas por parte de todo el mundo, la tripulación, el capitán y sobre todo de mí mismo, sólo quería ver lo que me encontraba allí.

La selva nunca me ha asustado, no soy el tipo de hombre rudo como una roca al que nadie osa enfrentarse, pero con el tiempo lo que mi cuerpo no ha sido capaz de proporcionarme por el camino de la intimidación de mis iguales, lo ha conseguido una mente despierta, que seguro he heredado de mi abuelo materno, con ello siempre he conseguido el respeto de mis superiores y el desconcierto de más de un compañero.

No sé que ha sido exactamente lo que hizo, que en el último viaje de suministros a estas inexploradas islas, se incluyera mi nombre entre el de otros, pero el proyecto me entusiasmó desde el mismo momento en el que me hicieron conocedor de él.

Hasta el sillón más cómodo se puede volver una jaula, para el que ve su destino inmutable sobre tan cómodo asiento

Desenterrar todas mis pertenencias de antiguas empresas, me dió un aire juvenil y una ilusión que hacía años había perdido, la selva me esperaba, todo el inmenso mundo por conocer estaba allí, a mi alcance y ya me veía por aquella tierra inhóspita conociendola como la palma de mi mano.

El primer día solo ha sido de reconocimiento, nos enseñaron los territorios que rodean al campamento base, somos las unidades de refresco de otras que empezaban a perder la esperanza de ser capaces de hacerse con aquel vasto mundo, aunque encuentro mi mismo entusiasmo en otros compañeros que ya están aquí, se han adaptado como pueden a esta tierra naranja con vegetación de un color tan oscuro que todo parece carbón, no he perdido ni un ápice de ese frenético entusiasmo que me impide ver cualquier problema solo como una oportunidad, una excusa para deshacerme de mi cómodo y monótono sofá, siempre al pie de mi chimenea.

Mis nervios han desaparecido, mi único problema real era imaginarme el estado de ánimo que rodeaba el campamento, no creo haberme perdido mucho aunque mi llegada se haya visto retrasada por los cambios de las mareas en mi viaje, y el ambiente solo es como el de otros campamentos que he visto antes cuando la toma de contacto con el terreno ha sido tan insignificante que aún no se ha definido ningún problema real.

Pienso disfrutar de este tiempo, como de todas las aventuras que me esperan y que están por descubrir, saborearé mi libertad, el olor de la brisa de este mar amarillo y terminaré acostumbrandome al color de su tierra, este será mi nuevo emplazamiento y reclamaré para mi espiritu cada una de sus oscuras palmeras.

17-07-13 de la Nueva Era



Engendro

Últimamente llego a casa con el hambre de una manada de lobos.

Ayer, además, llegué con la creatividad de Dalí.

Y me apetecían hidratos de carbono, así en general, pero no tenía patatas, no tenía pan, no quería pasta, arroz fué lo que comí, tampoco tenía pan.

Busqué por internet una receta de algo de masa, “masa microondas” le dije, tampoco tengo horno...

Encontré esta receta

Y me fuí a mi cocinita.

Tampoco tengo harina, después de muchos esfuerzos fuí capaz de recordar que en la Separación de Bienes perdí la harina y el bote que la guardaba... solo he tardado en darme cuenta 10 meses... bien por mi!

Así que la receta quedó como sigue:

- Vaso de los más pequeños que tengo de agua.

- La mitad de este de aceite (Nota mental, mejor menos)

- Sal

- Pan rallado (Nota mental, el pan rallado es más salado que la harina, me pasé con la sal)

- Oregano en polvo

- Ajo en polvo (esto fué sin querer... pensaba que venía en la receta)

Hice una masa con esto, como no llevaba levadura ni harina, ni nada que pudiera fermentar, me salté el rato de reposo.

Lo extendí en un bol para micro, hice trocitos un paquete de salchichas y le eché unos tomatitos de esos enanos, como la receta decía cubrir... me dió cosa no seguir algún paso de la receta... y al final hice un pegote.

Luego viene la receta y dice que para microondas más básicos ponerlo a cocer al 60%, el mío tiene que ser súper básico, porque tiene 50% u 80%, elegí 50. 15 minutos después... bueno... estaba tibio... me cansé y le pusé 8 minutos a 80%, así al menos chisporroteaban las salchichas.

y Bualá!

Rico, rico! Creo que tengo una Hada Cocinera :)


Saludines,

YoMisma

Siesta

Estoy mirando por la terracita de casa, hace siglos que no deja de llover, no recuerdo otro olor que no sea el de lluvia y empezaba a estar cansada, hoy, al fin, ha salido un sol torpe y perezoso, que me ha obligado a ir a verlo desperezarse, he decidido usar mi chaqueta granate, la gran chaqueta que la abuela le hizo a su hijo y que jamás se pudo poner porque le venía demasiado grande y me he venido aquí a mi terracita, a ver cómo el sol termina de levantarse al fin.

Me encanta el sol torpe, ese que aún no tiene todo su gran candor del verano, que achicharra y derrite, me gustan los días así.

Desde mi posición elevada lo veo todo, allí está ese vecino que lleva meses haciendome la vida imposible, que me acosa y me persigue, que me hace sentir torpe y pesada, que me obliga a permanecer escondida y asustada para evitar su presencia. Es idiota, hasta andando.

Por allí se ve a la otra pata del banco, engreído, zalamero y oportunista, alguien que sólo tendrás a tu lado si es capaz de percibir que va a sacar algo de ti, fuimos muy buenos amigos, incluso íntimos, pero hubo un invierno frío, en el que no había comida por ninguna parte, un invierno en el que llegaron a escasear incluso los ratones, fué entonces cuando descubrí que mientras yo cazaba para dos, el solo lo hacía para uno y encima se comía la parte que yo le daba, fué duro reconocer que se me da tan mal confiar en otros gatos.

Cada uno, por separado, ya no me afecta, tengo mi casita, mi dueña me pone leche en mi platito y tengo esta gran chaqueta que me abriga y me acoge, son parte de mi pasado.

Sigo mirando perezosamente por la terraza, qué suerte haber encontrado esta casa, ronroneo y me acomodo, mientras veo como mis pesadillas siguen caminando por la calle y me sorprendo comprobando como sin remedio sus trayectos terminarán confluyendo, todo se vuelve interesante de repente, me asomo con los ojos enormes para descubrir una vez más que la Justicia existe, y que no existe batalla más épica que aquella que se desarrolla entre un perro y un gato.

Feliz mayo lluvioso.

Saludines,
YoMisma

¡Viva el Rey!

Durante años fuiste el Rey, un rey justo y sabio, cuyo siervos te rendían pleitesía sin esfuerzo, era fácil, nunca pedías más de lo que podían ofrecerte y a cambio les dabas la protección de tus murallas, desde cualquier lugar se oían historias sobre cómo otros reyes trataban a su pueblo y tú no dabas crédito, cómo alguien podía tratar de conseguir el favor de su pueblo por el miedo, en vez de por la gratitud.

Los años pasaron y hubo una gran guerra, todo cambió, tus hombres murieron, tus siervos fueron vendidos como esclavos y tú fuiste traído a estas tierras de paz, aquí estarás seguro, te mantendrás sano y salvo en un reino muy parecido al que tú una vez reinaste, pero aquí no eres el rey, solo un súbdito más, alguien que sirve y que no tiene ni honores ni aspiraciones a la corona, aún así te sientes afortunado, salvaste a tu Reina, y ella reinará siempre en tú corazón.

Poco a poco alcanzas amistad con más de un súbdito de este nuevo reino, juntos pasais las penurias de cada día en el campo, juntos compartis el pan y la siesta.

Un día uno de tus nuevos amigos viene entusiasmado con grandes noticias, él por puro azar ha sido invitado a una cena con el Rey y en los días anteriores a la celebración descubrió que había quedado un sitio libre de un Señor Menor, así que lo primero que hizo fue pensar en ti y pedirle a su Alteza que si podrías tú ocupar ese sitio, es un Rey benévolo, no vio problema en ello, tu compañero está encantado, podreis asistir los dos a la Cena del Rey juntos.

El problema, tu amigo es de inferior categoría a ti, él jamás ha gobernado un Reino con tu sabiduría y tu justicia, por lo tanto ¿no es cierto que te  corresponde a ti ocupar el sitio del Señor Menor en la mesa?

Saludines,
YoMisma