Siesta

Estoy mirando por la terracita de casa, hace siglos que no deja de llover, no recuerdo otro olor que no sea el de lluvia y empezaba a estar cansada, hoy, al fin, ha salido un sol torpe y perezoso, que me ha obligado a ir a verlo desperezarse, he decidido usar mi chaqueta granate, la gran chaqueta que la abuela le hizo a su hijo y que jamás se pudo poner porque le venía demasiado grande y me he venido aquí a mi terracita, a ver cómo el sol termina de levantarse al fin.

Me encanta el sol torpe, ese que aún no tiene todo su gran candor del verano, que achicharra y derrite, me gustan los días así.

Desde mi posición elevada lo veo todo, allí está ese vecino que lleva meses haciendome la vida imposible, que me acosa y me persigue, que me hace sentir torpe y pesada, que me obliga a permanecer escondida y asustada para evitar su presencia. Es idiota, hasta andando.

Por allí se ve a la otra pata del banco, engreído, zalamero y oportunista, alguien que sólo tendrás a tu lado si es capaz de percibir que va a sacar algo de ti, fuimos muy buenos amigos, incluso íntimos, pero hubo un invierno frío, en el que no había comida por ninguna parte, un invierno en el que llegaron a escasear incluso los ratones, fué entonces cuando descubrí que mientras yo cazaba para dos, el solo lo hacía para uno y encima se comía la parte que yo le daba, fué duro reconocer que se me da tan mal confiar en otros gatos.

Cada uno, por separado, ya no me afecta, tengo mi casita, mi dueña me pone leche en mi platito y tengo esta gran chaqueta que me abriga y me acoge, son parte de mi pasado.

Sigo mirando perezosamente por la terraza, qué suerte haber encontrado esta casa, ronroneo y me acomodo, mientras veo como mis pesadillas siguen caminando por la calle y me sorprendo comprobando como sin remedio sus trayectos terminarán confluyendo, todo se vuelve interesante de repente, me asomo con los ojos enormes para descubrir una vez más que la Justicia existe, y que no existe batalla más épica que aquella que se desarrolla entre un perro y un gato.

Feliz mayo lluvioso.

Saludines,
YoMisma

¡Viva el Rey!

Durante años fuiste el Rey, un rey justo y sabio, cuyo siervos te rendían pleitesía sin esfuerzo, era fácil, nunca pedías más de lo que podían ofrecerte y a cambio les dabas la protección de tus murallas, desde cualquier lugar se oían historias sobre cómo otros reyes trataban a su pueblo y tú no dabas crédito, cómo alguien podía tratar de conseguir el favor de su pueblo por el miedo, en vez de por la gratitud.

Los años pasaron y hubo una gran guerra, todo cambió, tus hombres murieron, tus siervos fueron vendidos como esclavos y tú fuiste traído a estas tierras de paz, aquí estarás seguro, te mantendrás sano y salvo en un reino muy parecido al que tú una vez reinaste, pero aquí no eres el rey, solo un súbdito más, alguien que sirve y que no tiene ni honores ni aspiraciones a la corona, aún así te sientes afortunado, salvaste a tu Reina, y ella reinará siempre en tú corazón.

Poco a poco alcanzas amistad con más de un súbdito de este nuevo reino, juntos pasais las penurias de cada día en el campo, juntos compartis el pan y la siesta.

Un día uno de tus nuevos amigos viene entusiasmado con grandes noticias, él por puro azar ha sido invitado a una cena con el Rey y en los días anteriores a la celebración descubrió que había quedado un sitio libre de un Señor Menor, así que lo primero que hizo fue pensar en ti y pedirle a su Alteza que si podrías tú ocupar ese sitio, es un Rey benévolo, no vio problema en ello, tu compañero está encantado, podreis asistir los dos a la Cena del Rey juntos.

El problema, tu amigo es de inferior categoría a ti, él jamás ha gobernado un Reino con tu sabiduría y tu justicia, por lo tanto ¿no es cierto que te  corresponde a ti ocupar el sitio del Señor Menor en la mesa?

Saludines,
YoMisma

Punto de Partida

Miro a mi alrededor y todo ha terminado, no me lo puedo creer.

Sé que algunos edificios tardarán más tiempo en volver a alzarse como si nada hubiera pasado, pero en general el ambiente es tranquilo, la población al final ha sido capaz de volver a su vida e incluso se les vuelve a ver felices y confiados. Esta vez también lo hemos conseguido, hemos vuelto a resurgir, somos un pueblo fuerte y nuestra fuerza reside en nosotros como comunidad, en el fondo, nada puede con nosotros.

Hubo un tiempo que pensé que no íbamos a ser capaces de salir de esta, aquél día hace casi dos años, cuando vi alzarse aquella inmensa ola frente a mi, el alma se me cayó a los pies, en aquel momento tuve la certeza que había llegado el final, que a esto no íbamos a sobrevivir, que era imposible hacerlo y por un tiempo así fué.

Un sabio me dijo una vez que no me preocupara, que no tuviera prisa, que al final todo termina por resolverse, que al final se llega a un nuevo Punto de Partida, un sitio seguro, donde todo vuelve a enderezarse, es justo el sitio donde clavas los talones cuando estás siendo arrastrado, clavas los talones y sostienes con toda tu fuerza tu mundo, es en ese punto estable donde empezarán las labores de reconstrucción y donde nos sostendremos a partir de ahora.

El Punto de Partida no se busca, solamente te despiertas un día y descubres que ya lo tienes, que lo has encontrado, empezó tan lento que ni siquiera lo percibiste, pero sabes que estás ahí, que ya está todo estable.

Hay veces que necesitas que la gente te cuente el final del cuento, que te de las razones necesarias para saber que al final todo saldrá bien, y que te tengan por ti, la paciencia que eres incapaz de tener.

Gracias,
YoMisma

Libertad

Ser libre es ser quién eres, sin pensar que pensamientos puede inducir tu comportamiento en los demás, es pretender ser querido por lo que nos gusta, y hacer lo que nos gusta, siempre que no haga daño a nadie.

Ser libre es ser uno mismo, y no dejarse llevar por la concepción de otros sobre el bien y el mal.

Me encanta la libertad que proporcionas.

Saludines,
YoMisma

Jugamos a las cartas.

Yo abro la mano con una carta cualquiera “Hola qué tal? buenos días”
Tú me sigues la jugada “Buenos días, me estoy vistiendo para ir al gimnasio”

Parece una mano normal.
La baza se queda en la mesa y juego una peligrosa. “Este finde tampoco bajo, he quedao”
Te cabreas y juegas la peligrosa “No nos quieres y no vienes a vernos”
Me defiendo como puedo “Me han surgido cosillas, y no hace tanto”
Sigues la baza “Se va a pasar un mes sin que nos veamos”
Me desesperas “A veces las cosas salen así y he quedado con los colegas”
Sigues en tus trece y juegas la desesperada “Y tus amigos de aquí? se van a olvidar de ti”

Me matas, “Después de una vida juntos se van a olvidar de mi por un mes sin verlos? ni que fueran pececillos!”

Esto solo ha sido una batalla, la guerra no ha hecho más que empezar.

Saludines,
YoMisma

Charla

Es una reunión rara, como la de alcohólicos anónimos, pero esta más bien debería llamarse, Crédulos Anónimos, Confiados Anónimos, o algo así.

Nos sentamos juntos y trato de hacerte entender porqué me duele tanto, tú en vez de llamarme cansina me dices que lo entiendes, que a ti te ha pasado exactamente lo mismo y no eres capaz de entenderlo tampoco.

El dolor es el mismo, la incredulidad es enorme, pero tus palabras me dan tranquilidad, no es un caso puntual, no soy la única.

Existe por un momento en mi cabeza la certeza de no ser culpable de nada, solo la víctima. Trato de conservar este sentimiento, estoy segura de que volverán a fallarme las fuerzas y será sobre tus palabras sobre las que construiré mi cordura.

Gracias.
YoMisma

Piel

Este nuevo año tengo un propósito enorme, tengo que cambiarme la piel, esta que tengo y me posee, esta piel de lagarto que me ha crecido y no recuerdo el día que cambió a verde. Sé que solo es un cambio, para nada es una mutación que haga que mis genes se vean afectados, pero no quiero seguir teniéndola.

Tengo que crearme mi nueva piel, muy parecida a la que siempre he llevado, pero con mis cicatrices favoritas, quiero verla limpia y olerla, que su olor me recuerde que ella es mi casa.

Donde estoy ahora no me gusto, pretendo comportarme como creo ser, como debería de ser, pero me asaltan las dudas de lagarto, de la piel verde, entonces, solo por pura cabezonería, hago justo lo contrario que el lagarto desea, pero creo que tampoco es lo que yo soy.

Tengo que limpiarme, volver a relucir y tratar en la medida de lo posible de que mi piel rosita y con pecas se vea desde todos los ángulos, sé que me hará enormemente feliz, poder ser solamente yo, pensar solamente mis ideas, y no tener que darle importancia ni recordar lo que pensaría el lagarto.

Tengo un año entero para lograrlo, entonces estaré de nuevo, nueva para empezar.

Saludines,
YoMisma