Los bancos segunda parte…

Me dieron el préstamo para el ordenador… ¡Snif! Se me cae una lagrimilla y todo, en este punto ya pensaba que iba a ser imposible… y estaba empezando a hacer una estadística de que teclas uso menos, para si llegado el momento, las podía vender para pagar el resto del ordenador, pero me lo han dado, me han visto capaz de ahorrar veinte euros al mes, y yo me siento orgullosa de haber podido demostrar esa madurez a unos señores que no se fían absolutamente de nadie. Si, estoy totalmente orgullosa de mí, firmé mis papeles, el señor del banco me chocó la mano como si yo fuera una persona adulta y formal y me ha dio una chocolatina (Como personal formal y adulta que soy, la acepté) él me dijo que se la habían dado esa mañana en la cafetería (Como persona adulta y formal que soy) asentí con la cabeza, y acto seguido me fui, ¡porque si me llegan a dar un par de minutos más! ¡Ese señor se toma la chocolatina por donde más duele!

Así que me he fui por la tienda, el mismo día que me ingresaron el dinero… Que felicidad… Mi primer préstamo, no sé si reír y o llorar, porque cada vez que alguien me toca el ordenador y recuerdo cuanto me queda para terminar de pagarlo me entra un no sé que… Es como tener una responsabilidad ¡Responsabilidad, tengo una responsabilidad! Ya no como encima del teclado mientras navego, ya no dejo mi vasito de agua en la habitación, por si me entra sed por la noche, prefiero levantarme y salir a la cocina, por si acaso paso lo impronunciable, miro con rencor a mis compañeras cuando me dicen que tienen que consultar algo en Internet, y me las ingenio para que se laven las manos antes de llegar a sentarse enfrente de mi mayor adquisición terrenal, aunque están empezando a mosquearse con el truco de “A ver… Enséñame las manos…” y cuando me las enseñan “Chuff” ¡Con el jaboncillo del cuarto de baño!

Pero bueno, ha pasado una semana… Y el ordenador está impoluto, mis compañeras ya se lavan las manos sin tener que hacerles trucos y todo va como la seda. Que libertad que sensación, navego por ahí… me he comprado el antivirus del año y todo es genial…

Bueno, vale, no es todo genial… El otro día pasó lo impronunciable, iba para el salón con el ordenador, habíamos decidido ver una película mis compañeras y yo, como una gran familia, acabábamos de salir del trabajo, hacía un calor insoportable, así que hicimos granizados fresquitos y nos disponíamos a sentarnos todas juntas, en esto que sonó el timbre de la puerta… Se oyó una voz “¡Voy yo! ¡Voy yo! .Paula, ¿tienes las llaves a mano?” “Si, un segundo” Me dejé el ordenador en una mano, y con la otra me puse a rebuscar en el bolso, no soy muy ordenada, no voy a empezar a ocultarlo ahora, así que empecé a hacer movimientos rápidos con las manos en busca de las llaves, las encontré “Toma, aquí las tengo” Mi compañera las cogió rápidamente de mis manos y empezó a correr por el pasillo, en esto que oigo como para en seco, “¡Arggg! ¿Qué es esto?” “¿El qué?” “Están todas las llaves pringadas de chocolate” “¿Cómo?” En aquel momento noté como se mascaba la tragedia, el tiempo que he invertido en el ordenador pasó por delante de mis ojos, desde que decidí tenerlo hasta que elegí el modelo… Con un teclado blanco precioso, con los caracteres en color metal, cuando me dieron el préstamo, y aquel ¡¡@#$¬€¬#~##@!! Me dio la chocolatina, que ahora se escurría entre mis dedos… y mi fabuloso teclado blanco…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Si es que ahí demostramos las leyes de Murphy tanto exigir a los demás y luego no nos exigimos a nosotros :P

Así que tienes portatil ahora estaras conectada hasta cuando estes sentada en la taza del water... jajajaja

Paula dijo...

Al baño no!!

Me gustaría al menos tenerlo un año... :'(

De todas maneras ya está casi resuelto, cuando se secó lo quité con un palillo de los dientes y le di un par de chupetaillas :P

Anónimo dijo...

Paula si te dura más de un año sin ningún accidente te daremos un premio, creo que nunca lo vas a ver jajajaja.