No lo podía creer.

Llevaba llorando como un par de horas, no lo recordaba exactamente, pero por lo hinchados que tenía los ojos parecía que no había hecho otra cosa en semanas.

Ayer él le estropeó el día, o la vida, si había que ser sincera, no se podía creer que le pudiera hacer tanto daño.

Fue tajante “Ahora no quiero hijos” A partir de ahí no quiso escuchar nada más, decía que le diera tiempo, que era muy joven para ese tipo de responsabilidades, que no quería tener que preocuparse de eso, le pidió al menos seis o siete años, para pensárselo.

¡Siete años! Estaba claro que era una excusa, ella no podría tener hijos para entonces, casi llegaba tarde ya, como para esperar otros siete años, y luego ¿qué haría si él seguía negándose? ¿Dejarlo? ¿Intentar buscar pareja otra vez y tener hijos? No le iba a dar tiempo, era imposible.

Se sentía absolutamente engañada y triste ¿Por qué siempre tenía tan mala suerte en las relaciones? ¿Por qué siempre le tocaban a ella los irresponsables?

No entendía como alguien podía negarse a tener un hijo, o bueno dos, ella siempre había pensado en tener dos, ya sabía como si iban a llamar, si eran niños o si eran niñas, al recordar sus nombres, volvió a sobrevenirle la pena absoluta, no podía imaginarse su vida sin sus hijos, no tenía intención de tener una vida sin ellos.

Tenía que tomar una decisión rápidamente, no tenía demasiado tiempo para poder solucionarlo, podía quedarse con él, y algún día después de que esta conversación hubiera caído en el olvido, podría “olvidarse” de tomarse esa pastillita de por las mañanas, eso, o dejarlo, estaba claro que no tenían los mismos planes de futuro, que su idea sobre la felicidad no era ni por asomo parecida.

No tenía ganas de volver a ser soltera, de tener que volver a irse de copas con las pocas amigas que aún lo hacían, de nuevo a bares, a salir por la noche a buscar pareja, le daba una pereza enorme.

Su vida ya era estable, tenía una buena casa, no les faltaba dinero y tranquilidad, no quería que nada de eso cambiara, le gustaba su vida tal cual estaba, toda su vida y dos hijos, sería el colmo de la felicidad.

Tenía que pensarlo un poco más.

“Tenemos que hablar” Odiaba con todo su corazón aquella frase.

Saludines,
YoMisma

La visión de él aquí

14 comentarios:

M dijo...

Te lo vuelvo a decir: me encanta esta serie de relatos! Ojalá vengan muchos más =)

Chocolat Soul dijo...

Yo creo que soy todo lo contrario a ella. No entiendo como una persona puede plantearse el quedarse con alguien por comodidad, porque claro, salir a buscar un nuevo churry que me de hijos me da pereza... Que escalofríos. Ni entiendo esa obsesión por la maternidad, ni la idea de esperar a que él quiera tenerlos para seguir con sus comodidades hasta entonces pero con ese miedo a que nunca llegue... Es como lo de, más vale malo conocido que bueno por conocer, no? Uf, que pereza me da este tema... No entiendo para nada a las mujeres obsesionadas con tener hijos... Aix!

Chocolat Soul dijo...

Eso sí, tu relato me encanta! Que no se malinterprete, jeje!

Laia... dijo...

Aiiii!! Como me haces esto!! Continuará, verdad??? Verdad verdad verdad??

Inagotable dijo...

Es una de esas decisiones que se toman en pareja en la que ambas posiciones opuestas son perfectamente válidas.

Pero si lo único que te une a tu pareja es la comodidad que representa el no volver a la "caza", un poco triste sí resulta.

Anónimo Conocido dijo...

¿Por qué siempre tenía tan mala suerte en las relaciones? ¿Por qué siempre le tocaban a ella los irresponsables?

Siempre me ha hecho gracia esa forma de pensar en las relaciones, y eso que es la más extendida. Los familia te toca, a la pareja la eliges. Si te equivocas la culpa es tuya. Ni del destino ni de tu mala suerte ni de tu pareja. Tú eliges, si eliges mal procura elegir con más cuidado en el futuro.

maba dijo...

la versión de ella está un poco falseada, comparando con la de él.. donde ella era una histérica..

de todas formas, Autora, ella en ningún momento dice que lo quiera a él..

dice que quiere su vida, lo que tienen, los hijos que no tienen pero.. a él??

lo mejor que pueden hacer es dejarlo...

besos

YoMisma dijo...

La realidad siempre supera a la ficción.

Por supuesto es intencionado que en ningún momento se hable de amor, el amor debe ser empático y sabe ponerse en el lugar del otro.

Sobre la suerte... Siempre me ha parecido curioso, achacar a la suerte el entendimiento con otra persona.

Saludines,
YoMisma

P.D: Dos versiones sobre la misma historia, al menos es lo que se pretende ^^

Yo dijo...

Pero bueno todavía sigue con lo del niño, pero si ya él dijo que no quería tenerlos.Quizás ambos sean egoístas por no complacerte mutuamente, pero sigo pensando lo mismo, porque sea manía de tener niños, como si no tenerlos, significara que no se es mujer, familia o que se yo!.

En fin que me ha gustado, espero el desenlace.

un saludito

X dijo...

Ella, maba, era una "histérica" en la historia de él, pero también en la suya propia. Sin saber que eran las dos caras de la misma moneda, ya estaba perdiendo la simpatía que solemos dispensar de inicio a los personajes. Así que me parece que la continuidad está bien hecha.

Mantengo lo dicho: él que tenga un bebé, pero a ser posible con otra. xD

Girl From Lebanon dijo...

El la considera una histérica...ella le considera un irresponsable...poca sintonía veo yo ahí para traer hijos al mundo...

Me están encantando los relatos...

Bss!!!

alma máter dijo...

Yo creo que no es la "pareja" ideal precisamente para tener hijos.. bufff.... Y no veas como me recerda a la historía que vivió una compañera de trabajo hace tiempo... y cuando al final él claudico y decidió ir a por un hijo, resulta que no podía...

Un besote (buen relato!!!!)) ¿continuará..??

Yopopolin dijo...

jaja, personalmente me quedo con la versión de él, mucho más realista y cercana! ella esta un poco obsesionada... jeje

un besooo!

Juan dijo...

Yo es que eso no lo entiendo, si ella quiere tener un hijo y el no, esta claro ninguno de los dos quiere "sacrificarse" por el otro deberian ir cada uno por su lado y obtener lo que quieren por separado. Un besazo.