Me encanta mi padre

Me encanta mi padre, es ese señor al que temía de pequeña y al que hoy en día asusto.

Así dicho da miedo, pero es que no se me olvida la frase que mi madre me dijo ayer.

Estoy buscándole a mi padre un perro, a él le gustan los perros y por desagradables circunstancias no tiene a ninguno que le defienda los tomates, a mi me gustaba una raza en particular, un bicho enorme y peludo con cara de bonachón que según Internet tenía un pelín de mala leche, intenté convencer a mi padre y él intentaba escaquearse de la decisión, le gusta que le supliquemos, que le hagamos la pelota y hacer como que se deja convencer y manipular por sus niñas, así siempre puede escaquearse de futuros problemas alegando que fue decisión nuestra. Sobre todo si el can en cuestión fácilmente pesará 75 kilazos.

A él le gusta, si no le gustara la raza me hubiera mandado a la mierda hace dos meses, es así como somos en mi familia, no nos andamos con chiquitas y tampoco nos ofendemos, cosas que facilita todo mucho.

Pues eso, llevo dos meses mirando perros, en el primer sitio me pedían 1200 leurazos, casi me muero de la risa cuando recibí el mail, y me contuve para no responder con un mail de cariño al criador en cuestión, seguí mirando, al fin y al cabo mi padre no iba a pagar mis caprichos por una raza en particular, así que el precio tenía que ser muy, pero que muy razonable para llegar a un acuerdo.

Seguí mirando con cautela, que mi padre no se diera cuenta de tan grande labor de investigación, no quería que me acusara de pesada, cansina e insistente, me mandara a la mierda y cogiera cualquier perro con tal de que me callara.

Siempre hemos cogido tusos y nos ha ido muy bien, pero siempre han sido de conocidos que tenían perros y nos los encasquetaban si saber si quiera de qué color eran hasta que no estaban en casa, esta vez me apetecía elegir.

Seguí mirando encontré uno por 380 una cantidad mucho más asequible teniendo en cuenta como empezó la historia, pero el precio, seguía siendo alto para mi padre, no hay que decir que los tusos son gratis, tienen menos posibilidades de enfermedades genéticas heredadas de sucesivos incestos por parte de los criaderos y hacen exactamente lo mismo que los de raza, ladrar, básicamente.

Ayer encontré otro, 200 euros, y mi padre seguía remolón, yo suelo hablar con su interfaz locuaz (mi madre) y en esto que ella sola toma la iniciativa y le salta a mi padre.

"¡Niño! Dile ya a tu hija que compre el dichoso perro, que como sigas mareándola al final te manda a la mierda."

Y por lo visto fue suficiente argumento para que mi padre al final accediera… jo… ¡no sabía  que tenía ese poder! ¡Pero si era yo la que andaba con cuidado sobre el tema para que no se me mandara a mí a la mierda! ¿¡Pero que mundo es este!? ¡Juajuajua! ¿Esto debe ser el PODER ABSOLUTO?

Saludos,
YoMisma