Favoritismos.

Seguro que todos una vez u otra hemos terminado discutiendo con un teleoperador@ es innato a las tecnologías de este siglo, para cualquier cosa que quieras dar de alta, baja o informarte, terminarás hablando con un teleoperador.

El problema es que no hay manera humana de llevar la conversación hacía donde tu quieres, te vapulean y marean y al final no estás seguro de que ha pasado con tu vida en la última hora, pero de lo que sí que estas seguro es que no has dado de baja el servicio, en cambio has contratado un paquete más amplio, la información que te han dado es exactamente la misma que ya tenías antes de empezar la conversación, incluso si me apuras estás más confuso de si realmente se ofrece o no lo que decía la oferta por la que te decidiste a llamar.

Todo son interrogantes y te sientes frustrado.

Al menos en mi caso.

Creo que el principal problema es el hecho de que se contrate gente que habla el mismo idioma pero no el mismo dialecto, porque aunque entiendo todas las palabras, creo que el contexto en el que las aplicamos no es el mismo, y la idea general se me queda nublada y llena de dudas. También estoy segura que estos teleoperadores tienen como órdenes de apabullar al personal y que lo único que pretenden es dar de alta el mayor número de servicios, seguro que tienen un contrato abusivo basado en comisiones.

Sé, que tanto ellos como nosotros, somos victimas de un sistema que dice que lo importante son las personas y que luego nos obligan a comportarnos como máquinas.

Bueno, que me caliento y se me va.

Estoy en el currillo y compañero de al lado llama a un teleoperador, no sé exactamente de que trata su llamada, pero es muy fácil identificar cuando una persona habla con un teleoperador, primero dices monosílabos, luego dices números y al final te callas pero no cuelgas, eso es que te han pasado con un “departamento especializado que atenderá tus consultas”.

Pongo la oreja, y de repente noto que esa conversación es diferente a las mías, él los entiende, no tiene dudas en la semántica de las frases y entonces caigo que claro, es que mi compañero posiblemente comparta el mismo país de origen que el teleoperador con el que habla.

Lo primero en lo que se lo noto es en el saludo, después de pasar el ratito de rigor callado, le contesta una persona y él contesta con un “Que tal Jennifer, ¿Cómo estás? Quería pedirte información sobre …” uhhmmm… ¡se ha quedado con su nombre! ¡Y la trata de la misma manera que los teleoperadores me tratan a mí! El resto de la conversación resulta totalmente normal, incluso si no fuera porque sé que es un teleoperador, diría que es una conversación personal, hablan de tarifas y de lo que es más conveniente económicamente.

Al final cuelgan, me quedo muerta, el está tranquilo, incluso feliz, no ha terminado hablándole a la nada como lo hago yo, no ha contratado nada porque por lo que he oído, no era exactamente como él esperaba.

Creo que he encontrado el secreto, en el fondo, llamamos a estos sitios buscando pelea, a sabiendas que nos van a sacar de quicio.

Lo que hay que hacer es ir de una buena persona que acaba de tener el día más feliz de su vida, quedarte con el nombre de la persona que te atiende… y sobre todo… suavizar el acento, que seguro que es más fácil, no ponerte borde, son diferentes culturas, caerles bien y tratarles con dulzura, con toda esta labor de introspección serguro que no nos venden un paquete con mucha letra pequeña!

Saludines,
YoMisma

9 comentarios:

maba dijo...

te juro que empiezo como tu compañero...

puedo acabar de muuuuchas formas difererentes pero nunca como he empezado...

besos

M dijo...

Yo siempre trato de empezar amablemente, pero el problema es que la gente con la que hablas muchas veces no tiene ni idea del tema y se limitan a hacer una búsqueda en el ordenador y leerte paso a paso lo que tienes que hacer. Y no es culpa suya, por supuesto, pero cuando te frustras lo acabas pagando con ellos, que son quienes menos lo merecen.

La verdad es que es un trabajo que tienes que ser súper "duro" (vale, no es como ser minero) porque se pasan el día escuchando gente cabreada.

Un beso!

si, bwana dijo...

He sufrido en carne propia las mismas estupideces. Lo peor es cuando hay una racha de ofertas por teléfono; a mi me ha dado resultado mardarlos a la m... antes de que empiecen con su perorata. Si, por casualidad, oigo la pregunta: ¿Tiene conexión a Internet?, contesto: "No tengo ni me ha interesado, ni antes ni ahora ni nunca, adios.

Laia... dijo...

Estoy con M, el principal problema es que los teleoperadores no saben de lo que hablan.

Y cuando tú sí lo haces, es frustrante. Acabas cayendo en la tentación de corregirles, y se ofenden.

Yo tengo un truco que creo que no te servirá. Siempre pido atención en catalán. Suelen ser valencianos, y el dialecto tampoco es el mismo, pero la diferencia cultural es mucho menor!

Claire dijo...

Yo aunque me pone nerviosa cuando me hablan con esa dulzura y más nerviosa me pongo conforme pasan los minutos y sigo ahí pegada al teléfono para solucionar alguna tontería... pero "controlo" jejejej.. no pierdo los nervios y soy amable hasta el final. Luego cuelgo el teléfono y suspiro aliviada... ¡¡por fin se acaba la conversación!! . Besitos.

Inagotable dijo...

Si es que con sólo lo que te hacen esperar al teléfono te hacen perder la paciencia. Con suerte te toca alguien competente y con educación resuelves el problema, pero sino ya puedes colgar y volver a empezar.

Me echo a temblar cada vez que tengo que llamar y sé que voy a perder muucho tiempo.

Artabria dijo...

Puff, yo trabajé como teleoperada en el servicio de atención al cliente de Jazztel. Quema mucho...........pero yo también me cabreé más de una vez con alguna....

X dijo...

Jajajaja, qué cierto es. Seamos claros: en Telefónica ponen al otro lado del teléfono a sudacas (con cariño lo digo, conste) para que no te enteres. Es igual que el hecho de que su página web sea un mojón pinchado en un palo. No te enteras de nada, no encuentras lo que buscas, acabas llamando y te atiende una persona a la que tampoco entiendes. Y acabas colgando esperando no haberte quedado peor que al principio.

dintel dijo...

Es casi deporte nacional.