Quince minutos.

Todos los días, quince minutos en la ida y quince minutos a la vuelta, resulta un buen plan, es el único momento del día que no tengo mucho más que hacer que andar quince minutos, no soy buena leyendo y andando, y tampoco soy muy musical, así que los aprovecho en eso, rápido, eficaz y de paso evito tener que hacerlo en otro momento.

De todas maneras es demasiado tiempo, al fin y al cabo llega un punto que ya no hay mucho que contar en media hora diaria, entonces llega la rutina.

¿Qué vas a comer? ¿Qué cenaste anoche? ¿Qué frío hace hoy? ¿Qué hiciste ayer? ¿Qué vas a hacer de comida?

Realmente a la mayoría de estas preguntas no les presto atención y simplemente cuento la verdad, y de todas ellas juntas, todos los días, puedes sacar que, no hago muchas cenas, no digo que planche, ni que friegue los platos, ni hago los baños… un montón de cosas… Que no sirven para nada, porque cada uno hace lo que le da la gana en su casa, que para eso es suya, y cada uno malgasta sus tres o cuatro horas de asueto, desde que sale del curro hasta que entra en la cama en lo que le sale de las narices, es lo que se llama tiempo de ocio.

Tú pasas la aspiradora todos los días, a las nueve de la mañana, haces tu comida y dejas perfectamente recogida la cocina después de cada comida, te entretienes por las tardes viendo los cotilleos y haciendo, más de vez en cuando de lo que tu figura permite, tartas de manzana y bizcochos, conservas y comidas para la cena, vas a barrer la calle y coses algún botón, mientras ves la tele limpias los zapatos, para ti eso es madurez, y me exiges esa misma para mi, que ya peino canas.

Lo siento, no la quiero, no he sido nunca eso y no voy a empezar a serlo ahora, sería como engañarme a mi misma, como si hasta aquí todo hubiera sido mentira, o desde aquí para adelante me empezara a mentir.

Lo siento, no estoy dispuesta, me gusto como soy, con lo malo y lo peor, así que no me dejas otra, tomaré la misma iniciativa que he tenido contigo toda mi vida, sino te gusta mi realidad, inventaré una para ti, tendrás un interlocutor que pone lavadoras y cocina riquísimos guisos todas las noches y por supuesto no anda enganchada a esos tontos videojuegos que no tienen nada que ver con su edad.

¿Por qué te miento? Porque solo juzgas y no aceptas otra realidad buena que la que tu ves, y porque te quiero, a cualquier otra persona, la hubiera mandado a la mierda y no hubiera tenido el más mínimo interés de compartir nada con ella, porque al fin y al cabo ya no compartimos nada, ni forma de pensar ni de actuar.

Saludines,
YoMisma

8 comentarios:

M dijo...

Hay veces que por ser de otra generación o tener otra manera de pensar, nos encontramos con que cada vez tenemos menos en común con alguien. Y está claro que si ese alguien de verdad te importa, acabas tolerando mucho más que de cualquier otra persona. Un beso!

Inagotable dijo...

Llevas una doble vida: para algunos en realidad eres una ociosa mujer que hace lo que le apetece con su tiempo libre y de cara a otras personas eres una mujer que hace tareas domésticas mientras ve la tele.

Chuck tiene el mismo dilema con su hermana :P

Luchida dijo...

Uy, creo que soy como tú. Paso la mayor parte de mi tiempo en casa pero las tareas del hogar.. Las hago cuando me apetece. No me voy a morir por ver un plato sin fregar, y al que no le guste que no mire.

dina dijo...

Vaya por Dios, cuanto lo siento...

Yo dijo...

Dios! que fatiga las tareas de casa, hazla cuando quieras y él que no quiera ver las cosas fuera de lugar, que te pague una señora que te limpie y ordene la casa. Ya verás como no dice nada, con tal de no pagar.

besitos

Hormiga dijo...

las mentiras piadosas son totalmente lícitas.

Fiebre dijo...

Pues yo le miento.
Para escandalizarla, para removerla.
Porque me tuvo tanto tiempo constreñida que ahora que empieza a entender la vida, pero sigue llamándonos "fulanillas" a las que vivimos al libre albedrio, exagero mis defectos. Y cuando sé que algo le gustaría (como con quié pasé este finde) le digo una mentira.

Es la única persona a la que miento.

Ahí queda eso. No lo dije en mi último post (que iba de esto) y me quemaba.

A-Zeta (Certamen de microrelatos abierto a participación) dijo...

estar en casa etsá infravalorado..