En ningún lugar como en casa.

He estado de vacaciones. Bueno, más bien, he dejado de ir a trabajar, para quedarme en mi casa, en mi casa, casa, en la que vivo todo el año, de la casa que me levanto por las mañanas para ir a trabajar y en la que me encargo del suministro de víveres y de la limpieza.

En este emplazamiento he disfrutado bastante, me ha dado tiempo a organizar la ropa de verano, arreglar cosillas diversas, poner unas cortinas en el salón, y por las tardes he descubierto un parque enorme que hay más o menos cerca, hay un montón de árboles, y se está relativamente fresquito, teniendo en cuenta el calor que hace por todos sitios.

Todos los días han estado bastante bien.

También bajé a mi otra casa, la que he llamado casa, toda la vida, en la que he vivido más que en ningún otro sitio, en donde aún se me trata como una adolescente y donde se me regaña por no recoger mi cuarto, no recoger la cocina, quedarme embobada mirando la tele, no colaborar lo suficiente, no ayudar a mi hermana con la carrera…. Y un sin fin de cosas más. Aún así para todo eso iba más o menos mentalizada, al fin y al cabo es el mismo cuento que se repite una y otra vez desde que tengo uso de razón, así que digamos que no me asusta.

De todas maneras esta vez ha tenido variantes que han conseguido sacarme de mis casillas.

La tragedia empezó el viernes, cuando mi hermana y yo pensábamos como aprovechar la mañana del sábado, y de repente se hizo la luz, mis padres iban a estar en casa arreglando diversas cosillas, como grifos, enchufes, antenas y demás y mi ParejaEstable decidió que prefería quedarse con ellos que con nosotras. Toooooda una mañana de compras mi SeñoraHermana y yo solas, no me lo podía creer, que emoción que alboroto, que alegría, casi se me saltan, las lágrimas, pero me contuve… Tampoco era plan que se enteraran de la inmensa alegría.

El sábado, sorprendentemente mi SeñoraHermana se levantó tempranísimo, teniendo en cuenta que dormir es para lo que vive me sorprendió bastante, así que aprovechamos, y nos fuimos de compras tempranito, hasta las tres de la tarde, estuvo genial, tenemos la confianza suficiente para decirnos, “tu estás tonta deja eso ahí ahora mismo” sin que nadie se ofenda. Es rápido y muy eficaz, entre nosotras ya se acabaron las sutilezas, si es que alguna vez las hubo…

Y cuando llegamos para comer, me encontré con la sorpresa, alguien había usurpado mi puesto de primogénito (dícese del puesto de hijo que he tenido que cubrir toda mi vida, de cara a mi padre en las chapuzas del hogar) Allí estaba, mi ParejaEstable todo cansado y manchado ayudando a mi padre con un grifo que goteaba, y mi madre toda contenta: “Este si que es un chico apañado, no como vosotras, que para que hagáis algo hay que andar arreándoos como las burras viejas”

Y no acabó allí, por lo visto, hicieron chistes y se lo pasaron hasta bien, mi ParejaEstable me afirmó que se lo había pasado mejor que si se hubiera venido conmigo y mi madre siguió echando la bronca por lo majísimo que era.

Cogí a mi hermana por banda:
YoMisma: Oye, mamá nos cambia a las dos por ParejaEstable, como nos descuidemos.
SeñoraHermana: Por supuesto que si.

Es lo que tiene el hogar, la familia, y la casa de una, la casa de toda la vida, que son capaces de hacer que algo positivo como tener un yerno guay sea algo por lo que reñirte o incluso por lo que cambiarte…

3 comentarios:

Capitán Clostridium dijo...

Es muy importante caer bien a los suegros. ParejaEstable tiene ya ganados unos importantes puntos.

YoMisma dijo...

Tengo celos de ParejaEstable y me cae mal mi madre...

Creo que estoy en la adolescencia!

jaja

Halo dijo...

pues no vuelvas a casa de tus padres nada más que de visita, te van a apreciar más... a mi me pasa...